
Kevin Love
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Kevin Love está jugando como cualquier otro partido de la NBA pero nota que algo no va bien, le cuesta respirar y su pulso está demasiado acelerado. En un tiempo muerto el entrenador Lue está dando las instrucciones y un técnico asistente le hace unas indicaciones pero él es incapaz de escuchar lo que le está diciendo. Su entrenador Tyronn Lue se le acerca y le pregunta si todo está en orden. Love sale corriendo hacia el vestuario, no puede respirar bien, le falta aire y nota que el corazón se le va a salir. Busca un lugar en el que coger aire y acaba tumbado boca arriba en el suelo del gimnasio intentando respirar.
Ha sufrido un ataque de pánico. Love como el resto de jugadores de la NBA lo tienen todo para rendir, asistidos en todo lo que necesitan, entrenadores, preparadores físicos, fisios, médicos, utilleros, asesores, allí tumbado en el suelo boca arriba nadie podía ayudarle.
La confesión de Love vuelve a poner de manifiesto que las manos y las piernas ejecutan, pero la cabeza manda, como en cualquier otra actividad, y que si le puede pasar a un deportista de élite acostumbrado a la responsabilidad y a jugar partidos por títulos, cómo no le va a ocurrir a cualquier otra persona o un deportista de nivel inferior. Nada tiene que ve con la cuenta corriente y la ficha millonaria, la cabeza manda en cualquier persona. El entrenamiento mental, las técnicas de relajación, de respiración, y la capacidad para conocerse son necesarias en el deportista exactamente igual que para cualquier otra persona.
No es lo que nos pasa sino cómo afrontamos lo que nos pasa. Probablemente el jugador de los Cleveland Cavaliers Kevin Love ha tomado dos decisiones que le están ayudando a superar el trance del ataque de pánico sufrido allá por Noviembre y que ha hecho público ahora. La primera acudir a un terapeuta para empezar a trabajar interiormente y resolver cualquier bloqueo como el que sufrió, y la segunda haberlo hecho público, quitarse la losa de la preocupación del qué dirán, de qué ocurrirá si se enteran, cómo lo contarán etc.
Con su decisión de afrontarlo y de hacerlo público. Love ha mirado a sus temores de frente, los respeta y le preocupan, pero no ha escondido la cabeza, no ha tratado de rehuirlos, no ha hecho como si no pasara nada, y por lo tanto no ha huido de sí mismo. De haberlo hecho, es posible (cada persona es un mundo) que los problemas hubieran crecido, o tal vez los hubiera postpuesto para otra ocasión, pero se iban presentar tarde o temprano, lo quisiera o no, y quizá no se presentaran de la misma manera, quizá le produciría ciertos bloqueos en situaciones de su vida insospechadas o en su rendimiento en la pista. Pero sus temores aparecerían sí o sí.
Contarlo, verbalizarlo no es la solución, pero sí es el principio de la solución. Love ha optado por ponerlo todo sobre la mesa, mirarse a sí mismo, y después ha tomado la decisión de compartirlo, y este aspecto puede ser de gran ayuda para otras personas, para que no se estigmaticen estos problemas y darle normalidad; como en toda celebridad que comparte algo con el mundo, también hay una vertiente pedagógica y de eliminar tabúes, ayudar a otras personas. Ha pasado con la reciente revolución feminista mundial y que en España ha tenido una respuesta histórica, suman muchos factores, claro, pero quizá haya resultado de ayuda el "Me too" de las actrices contra el acoso. Se produce un efecto contagio, y es completamente humano.
Si una persona pública, si una estrella del deporte, es capaz de reconocer un problema ante todo el mundo, y es algo tan íntimo como un bloqueo mental, un episodio de ansiedad, un ataque de pánico, quizá otras personas se atrevan no ya a compartirlo, es su elección, pero sí para empezar sí a reconocerlo, no sentirse extraños y por lo tanto aún peor, y quizá a tratarlo, obteniendo la oportunidad de abrir la puerta a un mayor autoconocimiento.
Y ésta es la aportación relevante que a todas luces ha hecho el ala-pívot de los Cavaliers, y aplaudida por el líder, Lebron James públicamente. Love ha dado un paso muy difícil, porque no es fácil compartir algo tan íntimo siendo además un personaje sometido a tanto juicio del público, porque es un jugador profesional.
Cualquier cosa que haga o que le pase es noticia, pelean por grandes logros deportivos y están generosamente remunerados, pero una vez más el deporte se ejecuta con manos o pies, con cualquier parte del cuerpo, pero es dirigido por la cabeza. Si la cabeza funciona lo demás funciona, pero ocurre que la cabeza no es un músculo más, sino que es todo aquello que nos permite rendir o no, que nos hacer estar bien o no, que nos hace disfrutar o no, que nos hace acertar o no, que nos hace estar en paz con nosotros mismos o no.
Un deportista puede funcionar gracias a tener un gran equilibrio, o también gracias a un gran desequilibrio canalizado a través del esfuerzo físico y la competición, lo que para una persona es idóneo para otro deportista puede no serlo, las motivaciones y los estímulos pueden ser diferentes, pero lo que es seguro es que todos nos enfrentamos cada día a nuestros temores, unas veces de forma consciente y otras de forma inconsciente.
Love, un jugador considerado en el gremio blando pero de indudable talento, admite que durante 29 años de vida siempre pensó que no podía mostrar nada de lo que le ocurriera y no mostrar ningún tipo de debilidad en un juego competitivo, pero ahora confiesa que su mejor decisión ha sido abordar la situación que sufrió y compartirlo públicamente, animar a cualquier persona a afrontarlo y a no sentirse raro.



