¿Nervios en tu boda?: son lo más normal del mundo - ¡Sí quiero!

¿Nervios en tu boda?: son lo más normal del mundo

Despertarte pensando que ha llegado el gran día. Ducharte, vestirte, maquillarte…imaginando el sí quiero que pronunciarás ese mismo día. Que entren los nervios es algo normal. Te entraron cuando le pediste salir a tu pareja, con el examen más importante de tu vida o cuando sales a hablar en público. Los nervios son normales.

Así lo confirma la psicóloga de Mi Psicólogo Madrid, Inés Moreno. “Ponerse nervioso por una boda es algo natural.Es un evento importante para la pareja, por lo tanto la respuesta ansiedad o el nerviosismo está contextualizado.”

Sin embargo hay novios que se ponen menos nerviosos y otros más “incluso durante más tiempo”, añade la psicóloga. Estos nervios, según Inés, se manifiestan a través de “ansiedad, preocupación excesiva, problemas para dormir, dificultades para concentrarse, estado de alerta…”.

Pero ante un evento importante ¿Quién no se pondría nervioso? Es difícil que los nervios no entren en juego.

En una boda suelen adquirir protagonismo la exigencia, el perfeccionismo y la complacencia. “Esto se da mucho en el caso de novios que intentan llegar a todo,  encargarse de cada detalle y que quieren que su boda sea lo más perfecta posible”, comenta Inés.

La organización, clave en este proceso

El proceso de organización de una boda requiere que tomes numerosas decisiones. Lo que conlleva a que surja la presión. “Tanta – añade Inés – que se puede producir el efecto contrario. Se pueden bloquear e incluso se replantean ideas que tenían muy claras desde siempre”.

Para ser más eficientes Inés recomienda tener una lista de  cosas. Y a su vez, dividir esa lista en cosas indispensables, cosas negociables y cosas prescindibles. Además, plantea la importancia de “trabajar las expectativas y la forma en la que los novios ven en sí la propia boda.”

En cuanto a la complacencia, “es muy común que los novios piensen en los invitados”, comenta la psicóloga. Sin embargo, recuerda que “no se puede agradar a todo el mundo”. No es posible que todo el mundo esté cómodo. O que a todo el mundo le guste el menú que habéis elegido. Y eso ya es algo que a todo el mundo se nos escapa de las manos.

Relativizar es bueno

Lo importante es, como en todos los casos, relativizar cuando esos pensamientos aparezcan. “Relativizar no es perder el foco de lo que es realmente importante”, aclara Inés. Se trata de “pensar en la verdadera razón de la boda. Un evento importante y bonito para los novios en el que están rodeados de sus seres queridos, sea como sea la boda. Porque si sale algo mal seguramente ellos ni se den ni cuenta.”

Así que respira y céntrate en lo más importante: disfrutar.

Todo termina pasando

Llega el día de la boda. Y una vez dado el sí quiero, todo empieza a volver a su ser. Pásatelo bien y los nervios desaparecerán.

De hecho hay que destacar dos picos durante la boda. Tal y como explica la psicóloga hay “uno después de la ceremonia”. El siguiente bajón de nervios tendría lugar después del convite porque en ese momento “estamos disfrutando”.

“Es imposible aguantar en un alto nivel de ansiedad durante todo el día” , señala Inés. Esto es así “porque el cuerpo no puede generar esa respuesta durante mucho tiempo”. Por lo que no te extrañes si al  acabar la noche estás agotado. Tan solo es la señal de que tus nervios te han estado acompañando. Y, por tanto, los has superado.

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