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'LA MAÑANA FIN DE SEMANA'

Fernando de Haro: Cifuentes, palabras de verdad para la política

 

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El PP tiene mucha tarea por delante. Falta poco más de un año para las elecciones municipales, autonómicas y europeas. La media de las encuestas publicadas durante los últimos tres meses apuntan en este momento a un empate en la intención de voto con Ciudadanos, empate en un 24,9 por ciento. El último Barómetro del CIS mostraba que casi un millón de antiguos votantes del PP están desencantados con los populares o muy desencantados. Bien es verdad que en el PP hay mucho voto oculto, que en 2015 durante mucho tiempo algunas encuestas dieron a Ciudadanos por delante del PP. En cualquier caso la convención que está mañana clausura Rajoy en Sevilla quería ser el pistoletazo de salida para un trabajo de recuperación de sus votantes, de los que dicen que quieren votar a Ciudadanos, pero no va poder ser. El trabajo para volver a recuperar a sus votantes tendrá que esperar porque el caso Cifuentes ha ocupado todo el espacio.

Novedades: Ciudadanos mantiene su apoyo a la presidenta de la Comunidad de Madrid, exige eso sí, que mañana mismo apoye la comisión de investigación que venía pidiendo de desde hace días.

A ese ultimátum ayer respondió el consejero de presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, respondió que sí, pero fue un sí con la boca pequeña, sí a la comisión de investigación siempre y cuando sea conforme al reglamento, siempre y cuando los letrados digan que sí.

En Sevilla, en la convención, en privado ha habido muchas críticas y en público hubo ayer aplausos, palabras de apoyo a la presidenta de Madrid. La propia presidenta Cifuentes aseguró que se siente absolutamente tranquila.

¿La ovación de Sevilla a Cifuentes es una manifestación de apoyo inequívoca y para siempre? A lo mejor la ovación de ayer era la de despedida. Rajoy le dio su apoyo pero luego añadió que el futuro de la presidenta de Madrid está en manos de la justicia. Apoyo en modo Rajoy.

Junto a la ovación hubo ayer mucho corrillo en Sevilla, mucho líder del PP que sugería que si Cifuentes mintió tiene que dimitir. Núñez Feijóo, el presidente de Galicia, que es un hombre de mucho peso, dio voz a ese malestar, admitió la posibilidad de que Cifuentes no haya dicho la verdad y exigió claridad.

O sí o no. O Cifuentes ha dicho verdad o ha mentido. Ella mantiene que defendió su trabajo fin de Master, el rector de la Universidad asegura que no consta, que no hay acta, que debería haber, que no hay trabajo fin de master. Alguien podrá pensar que se está estirando el chicle del caso Cifuentes demasiado. Que total, que más da, que no ha robado. El problema no son solo las posibles irregularidades sino que la presidenta de Madrid ha ofrecido una versión de los hechos que está severamente cuestionada.

Cifuentes se presentó como campeona de la regeneración. Y la generación no es solo luchar contra la corrupción, evitar que la gente robe. La regeneración es superar esa partitocracia que asfixia a muchas instituciones, esa partitocracia que lo invade todo y que hace de instituciones de la sociedad civil, del mundo educativo, su cortijo. La regeneración es que se utilicen palabras de verdad. ¿Cómo no va a haber una generación entera que no confía en los partidos y en las instituciones, que se abstienen o que apoyan opciones radicales, si los políticos no utilizan palabras fieles a la verdad? El descontento y el desapego aumentará si los políticos utilizan palabras huecas, palabras que los justifican siempre, o simplemente palabras que no son ciertas. No es un problema de siglas, de izquierda o de derecha, es un problema de regeneración

En la convención del PP el Gobierno hizo saber también su malestar por las declaraciones de la ministra alemana de Justicia, la socialdemócrata Katarina Barley, en las que consideró "absolutamente correcta" la decisión de la Justicia de su país sobre Puigdemont. Rajoy hizo de poli bueno y Dastis hizo lo que había que hacer, quejarse por unas declaraciones que tienen muy poco pero que muy poco pase.

A una ministra de un Gobierno alemán, si hay división de poderes, no le gusta ni le deja de gustar la decisión de un juez. Decisión que ha puesto de manifiesto que no exste un espacio único para la justicia en Europa y de la que se puede pensar razonablemente que supone una extralimitación de los jueces alemanes. 

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