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Así vive Jesús Vidal, el obispo más joven de España

Acompañamos al obispo auxiliar de Madrid, Jesús Vidal, durante un día de trabajo

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Javier González
Javier González

Redactor COPE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 15 abr 2019

No todos los días uno puede charlar con un obispo. El obispo auxiliar de Madrid -el más joven de España- Jesús Vidal, me manda esa misma mañana la ubicación por whatsapp de la parroquia donde nos vamos a encontrar. Cuando llegamos a San Isidro Labrador en Carabanchel, nos saluda con una sonrisa, nos da la mano y nos invita a un café.

Durante toda la mañana ha estado atendiendo a diferentes grupos de la parroquia -grupos de oración, voluntarios de Cáritas, belenistas...-. Les cuenta, les pregunta y sobretodo les escucha. Monseñor Jesús Vidal en esta nueva entrega de 'Yo y mi mundo', dice que no se cansa, "hay un cierto cansancio físico y psicológico, pero vamos aprendiendo a descansar en el día a día. Por ejemplo, estoy hablando contigo y estoy descansando. O estoy en el encuentro con la parroquia, comiendo y estoy descansando. Al final lo que verdaderamente cansa en la vida son las tensiones."

Asegura que hay días en los que "cae rendido" en la cama pero que siempre descansan en Dios en los días de más trabajo. Pero cree que "hay vidas mucho mas cansadas que la nuestra."

Es el obispo más joven de la Iglesia española, tiene 44 años: "Al principio fue muy raro y si me tratan de monseñor todavía me parece raro. Mi vida sigue siendo muy semejante a cuando era sacerdote. Al final es estar con la gente, atenderla, escucharla..."

¿Quería ser obispo? ¿Existe la vocación a ser obispo? Jesús Vidal se ríe: "No," dice entre risas, "la vocación que escuchamos del Señor es a seguirle en el sacerdocio." Asegura que no se lo esperaba que "uno nunca piensa que va a ser obispo. Yo jamás hubiera pensado que yo iba a ser obispo. No creía que tuviera ninguna cualidad para ser obispo."

No se considera una persona "muy brillante" pero cree que fue elegido por su fidelidad y sencillez. Afirma que la vida de obispo es "sencilla y entregada. Muchas veces no sabemos qué va a pasar durante el día."

Dice que es humilde, y su cercanía, su entrega con las personas que hemos visto durante el día en la parroquia y sus palabras quieren corroborarlo: nos cuenta que no quiere que le recuerden "pero que el Señor sepa que he pasado haciendo el bien, que sea a Él a quien recuerden.". Lo que quiere es "ser santo y hacer presente a Jesucristo".

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