Cómo hacer que tu bizcocho casero salga delicioso con estos sencillos trucos

El proceso de elaboración de un bizcocho no es tan sencillo como parece y son muchos los errores que se pueden cometer al prepararlo

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Javier Castilla
@javi_castilla

Desarrollador de nuevos lenguajes digitales Grupo COPE

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 11:03

A todos nos ha pasado. Hemos dedicado una buena cantidad de tiempo y empeño en preparar un rico bizcocho casero, pero después de todo el trabajo y comprobar el resultado en el horno... Sorpresa: no sube, se quema por un lado, parece que está listo y resulta que estaba sin hacer por dentro, y muchas más situaciones odiosas con las que nos hemos encontrado y que nos hacen preguntarnos ¿qué hemos hecho mal para que ese prometedor bizcocho no haya salido como tenía? 

Como con casi todo en la vida, la experiencia es el mejor aliado para saber el modo correcto de hacer las cosas. En el caso que hoy nos toca de hacer un bizcocho, no podía ser menos, y por eso hemos preguntado a algunas expertas reposteras que llevan lustros haciendo este postre, desayuno y merienda por excelencia que tan bien sienta con un buen vaso de leche fría o caliente.

¿Qué fallo cometes con los ingredientes del bizcocho?

Aquí llegamos a uno de los primeros y más importantes errores. La preparación de un bizcocho perfecto es una ciencia exacta, por eso las cantidades son fundamentales para que obtengas un resultado de libro. En la repostería, a diferencia de en la cocina tradicional, un fallo de cálculo con los ingredientes puede provocar que se nos destroce completamente el producto final. Así pues, vamos a ver qué fallos cometemos y cuál es la forma de remediarlo.

Vigila la temperatura, las cantidades y el tipo de harina de tu bizcocho

Es muy importante que evites tener los ingredientes en el frigorífico, como los huevos, porque puedes provocar que la mezcla se corte. Sácalo todo antes de la refrigeración para que no suceda. También asegúrate de que usas la cantidad adecuada de cada ingrediente. Normalmente se suelen usar para medir envases de yogures de cristal, que son fáciles de cuantificar, más que medidas exactas en mililitros o gramos, que también se usan y, por supuesto, son mucho más exactos. Pero no cometas fallos de pasarte ni de quedarte corto. ¡Es fundamental!

También ten en cuenta que la mayoría de recetes parten de la base de que los huevos son de tamaño medio y que su peso va a oscilar entre los 50 y 70 gramos. Que sean más grandes o más pequeños podrían provocar que la mezcla se descuadrase y estaríamos provocando que el bizcocho ya no salga como debe. Toma nota de este punto.

Vigila la temperatura, las cantidades y el tipo de harina de tu bizcocho

 

Un truco es que eches una pizca de sal, muy, muy pequeña, a la mezcla cuando la estés batiendo. Por cierto, utiliza una batidora de varilla para que el aire entre adecuadamente y la mezcla se realice correctamente. A veces caemos en el error de usar una batidora común que no permite que emulsione correctamente.

Por último, utiliza las cantidades correctas de la harina de trigo y el impulsor que es la levadura o, directamente, utiliza la "harina bizcochera" que se trata de la que ya está preparada para este suculento postre. Pero ten en cuenta que las cantidades son distintas y que debes fijarte de qué te indica la receta para no meter la pata.

La masa: clave para que tu bizcocho salga perfecto

Esto no es una pizza, pero el secreto también está en la masa. Y es que para que un bizcocho salga ideal, la masa tiene que contener suficiente aire. Aunque nos hemos adelantado antes explicándotelo, el proceso de mezcla es fundamental y por eso debe hacerse con sumo cuidado y tal y como explican las recetas. 

Bate bien la mezcla de la masa del bizcocho y añade los ingredientes con cuidado

El batido correcto se realiza con los huevos enteros con el azúcar, o bien con los huevos separados con su yema y azúcar por una parte y con las claras por la otra. No es sencillo realizar la mezcla del huevo entero con el azúcar, de hecho hay que esforzarse bastante. Pero, para ello, hay un truco que es batirlo en un recipiente caliente porque permite acelerar el proceso y obtienes un resultado mucho mejor. El momento de parar de batir es cuando la masa esté blanca y haya crecido lo suficiente en tamaño

El punto del aire es esencial, y es que este se incorpora cuando tamizamos la harina. Y ojo, que la harina la debes agregar inmediatamente al huevo cuando lo batas que el aire no se pierda. Lo mejor es batir suavemente y poco, lo justo y necesario. No vayas añadiendo harina hasta que no compruebes que está bien mezclada la anterior y sin grumos.

No estropees tu bizcocho con un mal horneado

Creedme. Esto es prioritario. Todo el trabajo que nos hemos pegado con nuestro bizcocho puede irse a la basura si no hacemos bien el proceso del horneado. Hay puntos muy importantes y diversos como el molde que usemos, la temperatura del horno y el tiempo que debemos dejar para que se haga correctamente. Vamos a verlas.

Untar el molde con mantequilla o aceite y encontrar la temperatura adecuada, claves para tu bizcocho

Como acabas de leer, es importante que el molde que utilices sea adecuado para el horno, que tenga un buen tamaño dado que la masa va a crecer y duplicar su tamaño en la altura, y que lo untes previamente con mantequilla o con aceite para que quede perfecto y no se pegue. También puedes agregar un poco de harina aquí. Recuerda repartir la masa muy bien por toda la superficie y que quede uniforme.

No estropees tu bizcocho con un mal horneado

 

La temperatura del horno, que es el siguiente punto, debe estar a 180ºC, y el calor debe venir igual por arriba y por abajo. No pongas el horno a calentar solo en una de estas dos partes porque la vamos a liar. El lugar ideal es el centro, así que coloca ahí la bandeja. Por cierto, mejor esta última que la rejilla.

Para saber si estamos poniéndolo en el mejor sitio, es clave entender que si sube primero por los lados, la temperatura es baja, y si lo hace mucho por el centro, entonces es que nos hemos pasado con el calor y hay que bajarlo. La posición debe ser la que en nuestro horno permita que esto sea así. Ni muy hacia dentro, ni muy hacia fuera. Justo donde deba estar para que esa subida sea uniforme.

Ahora llegamos al famoso punto de no abrir el horno mientras se está haciendo. Esto es clave, ya que si lo abrimos, el calor se pierde y el proceso de interrumpe fastidiando por completo el bizcocho. Sí podrás abrir la puerta cuando haya pasado más de la mitad del tiempo de preparación. Si ves que se está tostando demasiado y aún no está bien hecho por dentro (puedes comprobarlo pinchando una varilla y mirando si está líquido), puedes poner papel de aluminio en la superficie para que no se tueste más y se haga por dentro.

Finalmente, en cuanto al tiempo de horneado, la clave es no olvidar la receta pero fijarte en tu horno. Algunas piden 30 minutos y otras 45 minutos. Respeta el tiempo, pero, sobre todo, asegúrate de que tu bizcocho va bien. Compruébalo cada 5 minutos para ver su evolución y termina cuando veas que está listo.

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