Sara García, experta en belleza: "En invierno es importante reforzar la rutina nocturna: la piel se regenera sobre la 1 o las 2 horas, que es cuando aumenta el riego y el colágeno"

La experta en piel Sara García explica por qué la noche es el momento clave para combatir la sequedad y los daños del frío en la piel sin dejar rastro

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Una mujer se aplica crema por la noche en la cara

María Bandera

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El frío intenso, el viento, la calefacción y los cambios bruscos de temperatura son un cóctel que debilita la barrera cutánea durante el invierno. Esto deja señales visibles como tirantez, rojeces o sequedad extrema en las zonas más expuestas. 

Para entender cómo afecta el frío y qué cuidados son eficaces, la experta en problemas y cuidados de la piel Sara García, formadora de María Galland, ha detallado las claves en declaraciones a COPE Cool.

Los efectos más visibles del frío

Según la experta, el frío es uno de los factores que más pueden alterar la calidad de nuestra piel. Lo primero que se nota es la sequedad y la sensación incómoda, ya que "la piel pierde mucha hidratación, nuestras glándulas sebáceas no producen el mismo sebo". 

Como consecuencia, aparecen síntomas desagradables como la tirantez o zonas con dermatitis, especialmente en áreas muy expuestas como los nudillos de las manos.

La piel pierde mucha hidratación, nuestras glándulas sebáceas no producen el mismo sebo"

Sara García

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Mujer aplicando crema con retinol anti-signos de la piel en el baño

La rutina ideal para los meses de invierno

La solución no es la misma para todo el mundo, por lo que García recomienda siempre ponerse en manos de un profesional que diagnostique las necesidades específicas de cada uno. En invierno es fundamental adaptar las texturas, optando por productos que sean más ricos, con más lípidos.

 La limpieza sigue siendo "la base de una piel sana", por lo que se aconseja incluir una doble limpieza con productos suaves como leches o aceites que no agredan la barrera cutánea.

Además, se pueden añadir a la rutina sérums con textura aceite que aportan "esa capa extra de protección a la piel, ese escudo". 

Otro pilar que no debe olvidarse es la protección solar, un error muy común cuando acaba el verano. Aunque la exposición es menor, la radiación sigue presente, por lo que se recomienda usar un factor 30 a diario y aumentarlo a 50 si se va a la nieve o la montaña.

Los cambios bruscos de temperatura, como pasar del frío de la calle a una calefacción intensa, provocan un choque térmico en la piel. 

Sara García explica que se produce una vasoconstricción de los capilares por el frío y una vasodilatación por el calor, lo que puede llevar a la "rotura de los capilares, a esa cuperoz que a veces es tan desagradable de ver". Para minimizarlo, insiste en el uso de texturas ricas y una buena pantalla de protección.

Alfonso Villamudria

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La noche: el momento clave de regeneración

Sin embargo, el consejo más importante de la experta es reforzar la rutina nocturna. "Es muy importante en invierno reforzar mucho la rutina de noche que es cuando se regenera la piel", afirma García. 

Este proceso tiene su punto álgido entre las once de la noche y las cuatro de la madrugada, con un pico de actividad regeneradora en torno a la una o las dos.

Es muy importante en invierno reforzar mucho la rutina de noche que es cuando se regenera la piel"

Sara García

La razón es que durante esas horas "hay un mayor flujo sanguíneo y mayor producción de colágeno". 

Por ello, es fundamental "acompañar este proceso de regeneración" con texturas nutritivas que ayuden a que el proceso se complete de forma perfecta y la barrera cutánea se fortalezca durante la noche.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.