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Peor crecimiento, comportamiento o aprendizaje: Cómo saber si tu hijo duerme las horas suficientes

Observar el comportamiento y el estado de ánimo de nuestro hijo al despertarse, su rendimiento y capacidad de atención pueden advertirnos de que no duermen las horas suficientes

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María Bandera
@Mgbandera

Redactora jefe y directora de COPE Cool

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 10:09

Quien sea padre sabe que los horarios de sueño de los niños son un mundo, sobre todo tras el verano, momento que toca ponerse las pilas para recuperar los buenos hábitos si queremos conseguir una vuelta al cole ordenada que beneficie a todos.

Sin embargo esta tarea puede no resultar del todo sencilla. Retomar la rutina puede llegar a provocar ansiedad, estrés, sensación de apatía, falta de energía o motivación. El desajuste entre el reloj interno —adaptado al ritmo vacacional— y el ritmo externo de la reiniciada vuelta al cole, están entre los responsables. Ademas, "los niños privados de sueño crecen peor, se comportan peor, aprenden peor y emocionalmente se regulan de forma deficiente", advierte el doctor Robert Cilveti, médico Pediatra y Psicólogo Clínico especializado en Medicina del Sueño en AdSalutem Instituto del Sueño.

Para conocer a qué hora deben de ir a la cama los más pequeños, antes debemos ser conscientes de cuántas horas deben tener de sueño. "Deberíamos asegurar que los niños de Primaria (5 a 11 años más o menos) durmieran un mínimo de 10 horas al día, tanto durante la temporada escolar como los días festivos y los periodos vacacionales".

Una vez conocida la duración mínima de su sueño, señala el experto, "podremos determinar a qué hora deberían estar dormidos y seguidamente organizar, apropiadamente y con antelación, la secuencia de rutinas que les vamos a preparar para acostarse".

No obstante, no todos los niños son iguales, algo que debemos de tener muy presente, aunque "de forma general, los niños de esta edad deberían de estar en la cama preparados para dormir hacia las 20:30 horas".

En el caso de los preadolescentes (11-13 años), recuerda el doctor Cilveti, "presenta en su mayoría una tendencia a retrasar la hora de acostarse". Por eso es "frecuente observar cómo estos niños se ‘activan’ a medida que se acerca la hora de prepararse para dormir. Su reloj biológico se retrasa de forma natural y ‘abre las puertas del sueño’ más tarde. Su día biológico tiene aproximadamente la misma duración, pero va retrasado de promedio entre 30 y 90 minutos, por lo que se irán a dormir más tarde y se levantarán también más tarde".

Con la exposición a luz de los móviles o tabletas antes de acostarse, se dormirán más tarde y tienen más probabilidades de despertarse

Esto quiere decir que no se vuelven vagos y perezosos con la edad; tiene una razón de ser que los especialistas en medicina del sueño asocian a un "retraso en la fase del sueño fisiológico asociado a la edad". "La explicación de este fenómeno tiene que ver con un retraso biológico en la regulación de curva de secreción de la melatonina y de la temperatura corporal central", alvierte el doctor Cilveti.

CÓMO SABER SI NUESTRO HIJO DUERME LAS HORAS SUFICIENTES

Una duda que nos surge a los padres es saber cómo detectar que no duerman lo suficiente o que su sueño no sea de calidad. El doctor aconseja "observar el comportamiento y el estado de ánimo al despertarse, su rendimiento y capacidad de atención a lo largo del día y, cuál es su nivel de fatiga al llegar noche".

Ayudarles a que descansen mejor está en nuestras manos, porque no hay que olvidar que los padres somos su referencia. "Somos el espejo sobre el que se reflejan los valores y los comportamientos de nuestros hijos. Si consideramos que el sueño es importante para ellos deberemos ordenar, proteger y cuidar también nuestro sueño, incluidos nuestros horarios y nuestras rutinas al acostarnos".

DISPOSITIVOS ELECTRÓNICOS

En cualquier edad, pero especialmente en los adolescentes, es muy importante tener en cuenta que la exposición a la luz que emiten los dispositivos electrónicos es "crítica" al final del día, ya que inhibe de forma significativa la secreción de melatonina. Hoy sabemos que la inhibición de la melatonina por la luz de los móviles no es uniforme para todos los niños, pero se estima que su rango alcanza entre el 20 y el 70%. Con la exposición a luz de los móviles o tabletas antes de acostarse, se dormirán más tarde y tienen más probabilidades de despertarse y de tener dificultades para volverse a dormir".

LA FUNCIÓN DEL SUEÑO

Las necesidades de sueño tienen que ver con sus funciones. "El sueño tiene numerosas funciones fundamentales entre las que se incluyen la reparación de tejidos, la detoxificación y la regulación metabólico-hormonal (principalmente durante el sueño profundo) y las funciones de consolidación de la memoria y de regulación emocional .

Es por ello que los niños, "en pleno crecimiento físico, cognitivo y emocional, necesiten dormir más horas" y que los padres "debamos educar, proteger y cuidar su sueño".

Pero tan negativo como dormir de menos, es pasarnos de frenada. "Dormir demasiadas horas puede ser un signo de un trastorno del sueño relevante. La presencia de sueño o somnolencia en las clases, tener muchas dificultades y mal humor al despertarse por la mañana o dormir hasta muy entrado el día son o hacer siestas frecuentes son signos que deben alertarnos de que nuestro hijo/a tiene un problema del sueño significativo", ha concluido el doctor Robert Cilveti Portillo



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