CONTAMINACIÓN MADRID (Previsión)

Plaza Elíptica, el "punto negro" de la contaminación en Madrid

La plaza de Fernández Ladreda, más conocida como Plaza Elíptica, es el perfecto ejemplo del Madrid que no respira. Líder casi perenne en la mayoría de indicadores de polución, se ha convertido en un auténtico "punto negro" cuya erradicación, advierte Ecologistas en Acción, se presume clave para el control de la contaminación en la capital española.,Desde que en 2010 quedara constituida la actual red de estaciones de medición de contaminación del Ayuntamiento de

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 13:56

Juan Vargas

La plaza de Fernández Ladreda, más conocida como Plaza Elíptica, es el perfecto ejemplo del Madrid que no respira. Líder casi perenne en la mayoría de indicadores de polución, se ha convertido en un auténtico "punto negro" cuya erradicación, advierte Ecologistas en Acción, se presume clave para el control de la contaminación en la capital española.

Desde que en 2010 quedara constituida la actual red de estaciones de medición de contaminación del Ayuntamiento de Madrid, la de Plaza Elíptica ha sido casi siempre la que peores cifras ha registrado en cuanto a la presencia de dióxido de nitrógeno (NO2).

Además, en 2018 esta estación comenzó a analizar por primera vez las partículas en suspensión en el aire y se convirtió inmediatamente en la que acumula mayores concentraciones de estas moléculas.

El principal responsable de la acumulación de elementos contaminantes es el habitual: el tráfico rodado. La Plaza Elíptica, que alberga uno de los principales intercambiadores de transporte público del sur de la capital, está atravesada por la autovía de Toledo (A-42), que aporta diariamente un torrente de miles de vehículos procedentes de la periferia madrileña.

Ecologistas en Acción, que en su informe anual sobre la calidad del aire en Madrid, presentado el pasado miércoles, incide en la problemática de este enclave, señala otros factores que recrudecen la situación, como la presencia de uno de los mayores colegios privados de la ciudad (el San Viator) y de numerosos autocares "informales" que trasladan a empleados a sus lugares de trabajo.

Los datos oficiales de la red de medición municipal reflejan nítidamente la gravedad del panorama en Plaza Elíptica, cuya estación incumple sistemáticamente los límites de NO2 impuestos por la Unión Europea (UE).

Entre 2010 y 2015, la estación de Fernández Ladreda fue constantemente la que registró la mayor concentración media anual de NO2, siendo superada en los últimos tres años, por un estrecho margen, por la estación de Escuelas Aguirre, aledaña al parque del Retiro.

En 2018, Plaza Elíptica igualó su registro histórico más bajo en este indicador, con una media de 53 microgramos de NO2 por metro cúbico de aire (su récord negativo es de 68, en 2010), aunque se situó muy por encima de los 40 microgramos que marca como valor límite la UE.

La legislación europea también establece un valor límite horario de 200 microgramos de NO2 por metro cúbico, que no debería rebasarse más de dieciocho horas al año en ninguna estación.

Atendiendo a este baremo, el balance es peor. La estación de Plaza Elíptica fue, entre todas las de Madrid, la que más veces superó este listón en seis de los nueve años de la serie histórica (2010-2018). El año pasado volvió a estar a la cabeza, con 33.

No obstante, esta cifra supone una evolución significativa con respecto a los peores años de la década, dado que en Plaza Elíptica se rebasó este límite horario 103 veces en 2011, 88 en 2017, 76 en 2010 o 65 en 2015.

2018 ha sido el primer año en que la estación de Plaza Elíptica ha registrado datos de partículas en suspensión, y estos han resultado ser los peores de la ciudad, con medias anuales de 23 microgramos de PM10 (más gruesas) por metro cúbico y de 13 microgramos de PM2.5 (más finas).

Aunque estos guarismos cumplen con la normativa europea, que establece unos valores límite anuales ("muy laxos", opina Ecologistas en Acción) de 40 microgramos para las PM10 y de 25 microgramos para las PM2.5, están por encima de los que recomienda la Organización Mundial de la Salud (20 microgramos y 10 microgramos, respectivamente).

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