#SANISIDROCOPE

El trazo de Diego Urdiales en el segundo pinchazo isidril de Alcurrucén

Decepcionante y desigual encierro de los hermanos Lozano con solo un animal encastado, el primero. Ferrera y Urdiales saludaron las únicas ovaciones.

Derechazo de Diego Urdiales al quinto toro de Alcurrucén este viernes en Las Ventas

 Derechazo de Diego Urdiales al quinto toro de Alcurrucén este viernes en Las VentasPLAZA 1

Sixto Naranjo
@sixtonaranjo

Director de ‘El Albero'

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 23:25

Un curioso capote de paseo lució Antonio Ferrera. "Creer es crea" se leía en la esclavina. El primero de Alcurrucén pasó emplearse en los primeros tercios. Hasta se fue a chiqueros nada más terminar el de banderillas. Y hasta allí se fue Antonio. El toro rompió a embestir con casta y exigencia. Al natural se puso el extremeño. Las tandas se sucedían con rapidez. El temple fundamental para que el toro no se subiese a la barba. Una serie en redondo fue la más lograda por el mando que imprimió Ferrera. Aunque el conjunto navegó siempre entre alguna ligereza en ciertas ocasiones y la falta de sometimiento en otras. La estocada al encuentro dio paso a una petición que no alcanzó la mayoría necesaria para la oreja.

Más serio de cara fue el segundo de Alcurrucén, un toro manso y deslucido que en la muleta de Diego Urdiales se movió sin clase ni ritmo. Cuando el arnedano le bajaba la mano, el astado soltaba la cara y lanzaba un derrote al final del muletazo que deslucía todo. El conjunto no pudo despegar nunca. Lo mejor, la estocada con la que paso a mejor vida el toro.

Se protestó con razón el escaso trapío del tercero. Un astado sin perfiles y escaso remate. Arrecieron las protestas en varas cuando el de Alcurrucén perdió las manos varias veces. Después se vino algo arriba y tenía buena condición cuando quería coger la muleta. Ginés Marín se mostró correcto con él. Puso limpieza en el trazo en el toreo en redondo aunque no siempre acertó con la colocación y el pulso que demandaba el toro. También al animal le faltó fondo. La estocada trasera con la que epílogo el trasteo resultó letal

Cambiaron el hierro y la divisa pero no la casa ganadera con la lidia del cuarto. De El Cortijillo fue este toro. De salida tomó el primer capotazo dando un tremendo salto y poniéndose casi de manos. Pudo hacerse daño en los cuartos traseros ya que desde entonces salió malandado de las suertes. Se defendía cada vez que Ferrera le ponía la muleta delante. Para más inri, el toro reculaba y salió huyendo. Abrevió el pacense dejando un feo bajonazo después de un pinchazo.

Tardó en tomar los capotes el quinto, con el que se volvió al hierro titular de Alcurrucén. Éste fue un burel que fue a mejor en su lidia. Urdiales estuvo muy paciente te con él. Nunca dejó que le tropezase la muleta. Al natural surgieron muletazos de encajada planta y largo y profundo trazo. Se entregó y sacó buen fondo por este pitón el toro y por ahí insistió el de Arnedo. A derechas acompañó muy acinturado Diego. La estocada viajó arriba pero el toro tardó en caer. La ovación final fue justa recompensa para Urdiales.

El serio sexto, facado, resultó otro ejemplar manso y de deslucido juego. Un mal colofón para el tercer y último compromiso de Ginés Marín en este San Isidro.


FICHA DEL FESTEJO 

Madrid, viernes 7 de Junio de 2019. 25ª de Feria. Casi lleno.

Cinco toros de Alcurrucén y uno de El Cortijillo (4º), desiguales de presentación. De juego manso y deslucido en conjunto. Destacó el encastado primero y el fondo noble del cuarto.

Antonio Ferrera, saludos y silencio.

Diego Urdiales, silencio y saludos tras aviso.

Ginés Marín, silencio y silencio.

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