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TOLEDO

La sinceridad de Fortes y las ganas de Rufo destacan en la mixta de Toledo

Dos orejas por coleta han paseado el diestro Jiménez Fortes y el novillero Tomás Rufo este lunes en el festejo mixto que anunciaba la plaza de toros de Toledo.

Fortes, en una imagen de archivo, ha cortado una oreja a cada toro de su lote en Toledo

Fortes, en una imagen de archivo, ha cortado una oreja a cada toro de su lote en Toledo

Agencia EFEPaco Aguado

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 20:53

El sincero concepto del matador malagueño Fortes, y las ganas y la firmeza del novillero toledano Tomás Rufo, premiados ambos con dos orejas, fueron las notas más destacadas de la corrida mixta celebrada hoy en Toledo con motivo del día de la Hispanidad.

Pero más allá del "marcador" de trofeos, lo más destacado del festejo lo firmó el diestro de alternativa, pues a sus manos fue a parar el lote de mayores complicaciones, dos toros cinqueños que le obligaron a un esfuerzo añadido para poder sacarles un mínimo de lucimiento.

Ya con su primero Fortes debió mezclar en su muleta tanto mando como suavidad y temple para someter el genio de un toro que, además, se defendía también por su endeblez de remos. Difícil equilibrio, pues, que el diestro de Málaga consiguió en todo momento con paciencia y naturalidad.

Muy puro en los cites, acertando siempre a mantener ese doble rasero que pedía el toro, Fortes le cuajó un puñado de naturales notables, acompasándose con la cintura y haciendo que el astado tomara el engaño con el suficiente recorrido.

Al quinto, muy seriamente armado, le faltó raza y entrega para seguir la muleta de Fortes, que aun así mantuvo el mismo planteamiento, idéntica sinceridad para mostrarse muy por encima de la escasa condición de un toro al que, como al anterior, tumbó de una certera estocada que avaló el segundo trofeo.

Otras dos orejas, pero de un solo astado, se llevó Tomás Rufo, a quien correspondió un primer utrero de incansables, entregadas, repetidas y muy nobles embestidas, tan claras que el novillero ya le abrió faena con las dos rodillas en tierra.

En el trasteo del toledano tuvieron más vibración las primeras series con la mano derecha, aunque llevó al novillo más embarcado y templado con la izquierda, para terminar de calentar al tendido sobre todo en los alardes finales y cortar así esas dos orejas pedidas por los paisanos.

En cambio, no pudo darles argumentos con el último, otro novillo de bonitas hechuras, pero que se paró pronto tras salir del caballo y acabó rajándose y buscando la puerta de chiqueros.

Al primero de la tarde, un serio castaño de 573 kilos, le faltaban solo diez días para cumplir los seis años que hubieran impedido lidiarle en plaza, aunque también sacó una excelente nobleza solo lastrada por sus medidas fuerzas.

Le correspondió al mexicano Calita, que optó en principio por torearle muy por abajo, en tres series de pases ligados con ambición pero que, por ese exceso de poder que no pedía el animal, no pudieron tener continuidad.

También fueron notables la docena de vibrantes arrancadas que le regaló el cuarto, al que el azteca aguantó con firmeza, antes de que, insospechadamente, el de Alcurrucén optara por volverle grupas y buscar el camino de las tablas, donde Calita aun puso el empeño suficiente para no irse de vacío.


FICHA DEL FESTEJO

Toledo, lunes 12 de octubre de 2020. Corrida del Día de la Hispanidad. Unas mil personas con el aforo reducido.

Cuatro toros de Alcurrucén, todos cercanos a cumplir los seis años, desiguales de volúmenes pero de serio y fino trapío, y dos novillos de El Cortijillo, terciados y pobres de cabezas. Entre los cinqueños, en los que hubo de todo, destacaron el primero, por su calidad, y el cuarto, por sus vibrantes embestidas antes de rajarse. El primer novillo también tuvo una notable clase.

Calita, palmas y oreja.

Fortes, oreja y oreja.

El novillero Tomás Rufo, dos orejas y ovación.

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