SEVILLA

Ángel Jiménez, un torero para tener en cuenta

Solitaria oreja para Ángel Jiménez en la tarde de su alternativa. Morante de la Puebla y El Juli fueron silenciados.

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 Vídeo: EMPRESA PAGÉS

Manuel Viera | Sevilla

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 23:27

Esto es otra cosa: hacer el toreo de forma diferente a lo habitual viene a establecer un nuevo techo en la definición de una tauromaquia que desemboca directamente en el buen gusto y la emoción. Un toreo que no hace más que multiplicar sus virtudes y ampliar la capacidad de un nuevo matador de toros que estaba llamado a protagonizar, el día de su doctorado, algunos de los momentos más interesantes y bellos de una tarde de mansos y descastados toros y figuras cansadas.

No es Ángel Jiménez, ni mucho menos, un torero precipitado. En su concepto hay una suerte de ritmo lento, una torería que, junto a su clasicismo, deja que lo esencial de su toreo se muestre impecable. Ese ritmo despacio y sutil del trazo produce una sensación de gozo que desata en emoción. En una clara manifestación de arte que acaba en placer.

Un toreo de mano baja y hondos muletazos que denota claramente la expresividad de una tauromaquia distinta. Por esto gusta el toreo de quien a las 18.15 horas se doctoraba en la Maestranza de Sevilla. Morante le entregó los trastos y El Juli fue fiel testigo de la ceremonia. “Tirachinas II” un castaño de 515 kilos de peso, muy noble y de embestidas de calidad, herrado con el hierro de Daniel Ruiz, fue el toro de la alternativa, al que el torero de Écija, tras los primeros titubeos y algún que otro enganchón, lo toreó despacio e hilvanado, disfrutó de su toreo de izquierda que, a veces, trazó de forma infinita. Fue faena a más, tanto con una u otra mano, donde el refinamiento que el toreo requiere fue expresado en toda su intensidad. Con el natural, claro y transparente, ora de mano baja hondo y poderoso, ora desmayado y de frente, logró lo más gozoso de una faena malograda con la espada.

Las ansias de triunfo del nuevo torero quedaron demostradas en la determinante decisión de la portagayola y los vibrantes lances con los que saludó al sexto. Después quedó demostrado el atractivo de un toreo transcendental, por verdad y encanto. Con la derecha surgieron los mejores muletazos, templados, ligados, profundos… con mejor embroque que terminación, pero portentosos y bien rematados con los obligados de pecho. Bajó la intensidad de la lidia con la izquierda, pero fue la estocada quien ayudó a conseguir la oreja que le vino de gloria para sellar la soñada y necesaria continuidad.

La corrida de Daniel Ruiz, noble como de costumbre, fue mansa y adoleció de casta. La falta de raza complicó unas acometidas inservibles para los que necesitan un toro muy especial para poder expresar su tauromaquia.

Así que Morante merece nos más de cinco renglones. Lo necesarios para contar los tres detalles expresados con el noble y soso segundo toro. Con los que quiso alimentar el hambre de toreo de una gente que, otra tarde más, y van… se quedaron sin paladear las excelencias y el misterio de una tauromaquia casi ya olvidada en el tiempo. Porque con el manso quinto, contrariado, se inhibió de la lidia en los primeros tercios, e inició la faena de muleta con el estoque en la mano para, de mala manera, acabar en un suspiro con el morlaco.

Tampoco El Juli mostró nada. Con el soso y complicado tercero, tras las probaturas de inicio desistió enseguida. Y con el también difícil quinto lo intentó sin poderle trazar un sólo muletazo limpio. Perdió pie al entrar a matar y fue cogido de forma aparatosa sin consecuencias graves.

Acabó un “San Miguel” demasiado mediocre. Sólo en el recuerdo la emotiva despedida de Sevilla de El Cid y, sin lugar a dudas, la ilusionante alternativa de Ángel Jiménez, un torero para tener en cuenta..


FICHA DE FESTEJO 

Sevilla, domingo 29 de septiembre de 2019. 3ª de Feria. Menos de tres cuartos.

Toros de Daniel Ruiz, desiguales de presentación, mansos y descastados. Noble, con calidad, aunque venido a menos el primero; soso el segundo; complicado el tercero; manso el cuarto; muy complicado el quinto; noble, con movilidad, aunque con final apagado, el sexto.

Morante de la Puebla, silencio y silencio.

Julián López "El Juli", silencio y ovación.

Ángel Jiménez, que tomaba la alternativa, vuelta al ruedo tras aviso y oreja tras aviso

Enfermería: El Juli fue atendido de una "herida inciso contusa en región frontal derecha, de pronóstico leve, aunque se recomienda profilasis antitetánica".

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