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En verano, atento a las alergias alimentarias

Por el cambio en nuestros hábitos y más comidas en restaurantes, en verano, más que nunca, debemos estar atentos a las alergias alimentarias

Tataki de atún rojo de almadraba

Tiempo de lectura: 8'Actualizado 02:01

El verano es una época en la que disfrutamos mucho del aire libre, de días en el que el reloj no importa y sobre todo de comidas y cenas en bares y restaurantes.

También es un época delicada en cuanto a los alimentos se refiere por las altas temperaturas que obligante a tener un mayor cuidado y precaución a la hora de almacenarlos. Y es también una época en la que debemos tener un mayor cuidado con las alergias alimentarias, debido a nuestros cambios de hábito, viajes, comidas fuera de casa, etc. Se sabe que 7 de cada 10 reacciones alérgicas alimentarias suceden cuando se come fuera de casa.

Hay que tener en cuenta que la alergia alimentaria es una de las áreas de la alergología en la que más novedades se han aportado en los últimos años. Si bien es cierto que hay alimentos como, por ejemplo, la leche y el huevo que provocan reacciones a los menores de cinco años; a lo largo que pasan los años se pueden desarrollar alergias a alimentos que antes no teníamos como pueden ser a los mariscos y la fruta.

Hay que tener muy en cuenta que cualquier persona alérgica debe llevar siempre a mano adrenalina autoinyectable, para que pueda serle administrada rápidamente en caso necesario; esta precaución puede salvar vidas.

Por eso, desde Smartfooding nos ofrecen una serie de consejos para disfrutar de un verano libre de alergias alimentarias:

  1. Diagnosticar las alergias: Puede resultar obvio, pero según la Academia Europea de Alergología e Inmunología Clínica pueden existir hasta un 45% de los pacientes todavía sin diagnosticar. Por eso, es importante realizar un chequeo médico y saber si se sufre algún tipo de alergia.

Informarse en el restaurante: Si salimos a comer o cenar fuera hay que preguntar siempre por la forma en la que cocina el restaurante, saber si existen alternativas a

  1. los ingredientes de un plato que puedan provocarnos una reacción alérgica y ser concisos con el camarero a la hora de explicar los alimentos que no podemos ingerir. En estos casos, es mejor hacer una reserva previa y avisar ya de antemano aquellos productos que tenemos prohibidos.
  2. Evitar los bufetes libres: Muchas personas se alojan durante las vacaciones en hoteles que ofrecen bufet libre para desayunar o comer. En la medida de lo posible, se deben evitar estos servicios por estar mezclados y disponibles para cualquier persona. Es aconsejable hablar con el alojamiento y solicitar un servicio aparte que evite la contaminación de los alimentos.
  3. Asegurarse con la etiqueta de los ingredientes y trazas que contienen los alimentos: Si cocinamos en casa, es totalmente necesario revisar las etiquetas con los ingredientes para evitar sustos. Una vez está este punto aclarado, hay que ser cuidadoso con el material de cocina que se utiliza y no mezclarlo para evitar la contaminación. Por eso, es recomendable cocinar primero los alimentos sin alérgenos.
  4. Alimentos frescos, una buena decisión: Tanto si comemos en casa, como si salimos a un restaurante, es mucho mejor elección consumir alimentos frescos porque están menos procesados, por lo que el riesgo de que exista una traza de otro ingrediente es menor. Siempre, claro está, que no se tenga alergia al alimento fresco.

Además, en estas fechas debemos tener especial cuidado con los más pequeños de la casa. Por eso, desde la Sociedad Española de Alergología e Inmunología clínica (SEAIC) y nos ofrecen esta serie de recomendaciones:

- Antes de viajar: informarnos si el medio de transporte que usaremos puede suponer algún tipo de riesgo porque se repartan comidas en su interior, y si es posible comunicar previamente a la compañía si es posible evitar ese alimento durante ese trayecto (por ejemplo: los frutos secos). En caso contrario, para llevar la medicación de rescate dentro del transporte puede ser necesario llevar un informe explícito para que nos lo autoricen (adrenalina, inhaladores…). Además, algunas compañías ofrecen menús especiales. En los hoteles también es útil saber si ofrecen menús especiales o medidas de seguridad en el comedor para evitar contaminaciones cruzadas.

- Informe médico: es aconsejable siempre llevar no sólo la tarjeta sanitaria sino también un informe que describa el tipo de alergia alimentaria y el tratamiento recomendado en caso de reacción adversa. Puede ser útil para poder solicitar los menús especiales en los hoteles, así como si precisamos asistencia médica de cualquier tipo, no sólo en urgencias sino cualquier otra que suponga ingreso hospitalario.

- Botiquín: llevar siempre todo el tratamiento que necesitemos en caso de reacción alérgica (adrenalina, antihistamínicos, corticoides…) según la pauta del alergólogo. No sabemos cuándo nos puede hacer falta ni dónde, y si podremos conseguirlo allí donde estemos.

- Restaurantes: durante las vacaciones no sólo se frecuentan más los restaurantes, sino que suelen ser otros diferentes a los habituales que ya conocemos. El enfrentarnos a una carta diferente y con personal que no conocemos dificulta la seguridad de la selección, pero debemos tener la libertad de preguntar siempre cualquier duda para no cometer un error que puede tener consecuencias no deseables. Aunque existe una normativa que regula la declaración en la carta de la presencia de los 14 alérgenos obligatorios, es importante comprobarlo preguntando al personal directamente. Además, en verano son más

  1. los ingredientes de un plato que puedan provocarnos una reacción alérgica y ser concisos con el camarero a la hora de explicar los alimentos que no podemos ingerir. En estos casos, es mejor hacer una reserva previa y avisar ya de antemano aquellos productos que tenemos prohibidos.
  2. Evitar los bufetes libres: Muchas personas se alojan durante las vacaciones en hoteles que ofrecen bufet libre para desayunar o comer. En la medida de lo posible, se deben evitar estos servicios por estar mezclados y disponibles para cualquier persona. Es aconsejable hablar con el alojamiento y solicitar un servicio aparte que evite la contaminación de los alimentos.
  3. Asegurarse con la etiqueta de los ingredientes y trazas que contienen los alimentos: Si cocinamos en casa, es totalmente necesario revisar las etiquetas con los ingredientes para evitar sustos. Una vez está este punto aclarado, hay que ser cuidadoso con el material de cocina que se utiliza y no mezclarlo para evitar la contaminación. Por eso, es recomendable cocinar primero los alimentos sin alérgenos.
  4. Alimentos frescos, una buena decisión: Tanto si comemos en casa, como si salimos a un restaurante, es mucho mejor elección consumir alimentos frescos porque están menos procesados, por lo que el riesgo de que exista una traza de otro ingrediente es menor. Siempre, claro está, que no se tenga alergia al alimento fresco.

Además, en estas fechas debemos tener especial cuidado con los más pequeños de la casa. Por eso, desde la Sociedad Española de Alergología e Inmunología clínica (SEAIC) y nos ofrecen esta serie de recomendaciones:

- Antes de viajar: informarnos si el medio de transporte que usaremos puede suponer algún tipo de riesgo porque se repartan comidas en su interior, y si es posible comunicar previamente a la compañía si es posible evitar ese alimento durante ese trayecto (por ejemplo: los frutos secos). En caso contrario, para llevar la medicación de rescate dentro del transporte puede ser necesario llevar un informe explícito para que nos lo autoricen (adrenalina, inhaladores…). Además, algunas compañías ofrecen menús especiales. En los hoteles también es útil saber si ofrecen menús especiales o medidas de seguridad en el comedor para evitar contaminaciones cruzadas.

- Informe médico: es aconsejable siempre llevar no sólo la tarjeta sanitaria sino también un informe que describa el tipo de alergia alimentaria y el tratamiento recomendado en caso de reacción adversa. Puede ser útil para poder solicitar los menús especiales en los hoteles, así como si precisamos asistencia médica de cualquier tipo, no sólo en urgencias sino cualquier otra que suponga ingreso hospitalario.

- Botiquín: llevar siempre todo el tratamiento que necesitemos en caso de reacción alérgica (adrenalina, antihistamínicos, corticoides…) según la pauta del alergólogo. No sabemos cuándo nos puede hacer falta ni dónde, y si podremos conseguirlo allí donde estemos.

- Restaurantes: durante las vacaciones no sólo se frecuentan más los restaurantes, sino que suelen ser otros diferentes a los habituales que ya conocemos. El enfrentarnos a una carta diferente y con personal que no conocemos dificulta la seguridad de la selección, pero debemos tener la libertad de preguntar siempre cualquier duda para no cometer un error que puede tener consecuencias no deseables. Aunque existe una normativa que regula la declaración en la carta de la presencia de los 14 alérgenos obligatorios, es importante comprobarlo preguntando al personal directamente. Además, en verano son más

  1. los ingredientes de un plato que puedan provocarnos una reacción alérgica y ser concisos con el camarero a la hora de explicar los alimentos que no podemos ingerir. En estos casos, es mejor hacer una reserva previa y avisar ya de antemano aquellos productos que tenemos prohibidos.
  2. Evitar los bufetes libres: Muchas personas se alojan durante las vacaciones en hoteles que ofrecen bufet libre para desayunar o comer. En la medida de lo posible, se deben evitar estos servicios por estar mezclados y disponibles para cualquier persona. Es aconsejable hablar con el alojamiento y solicitar un servicio aparte que evite la contaminación de los alimentos.
  3. Asegurarse con la etiqueta de los ingredientes y trazas que contienen los alimentos: Si cocinamos en casa, es totalmente necesario revisar las etiquetas con los ingredientes para evitar sustos. Una vez está este punto aclarado, hay que ser cuidadoso con el material de cocina que se utiliza y no mezclarlo para evitar la contaminación. Por eso, es recomendable cocinar primero los alimentos sin alérgenos.
  4. Alimentos frescos, una buena decisión: Tanto si comemos en casa, como si salimos a un restaurante, es mucho mejor elección consumir alimentos frescos porque están menos procesados, por lo que el riesgo de que exista una traza de otro ingrediente es menor. Siempre, claro está, que no se tenga alergia al alimento fresco.

Además, en estas fechas debemos tener especial cuidado con los más pequeños de la casa. Por eso, desde la Sociedad Española de Alergología e Inmunología clínica (SEAIC) y nos ofrecen esta serie de recomendaciones:

- Antes de viajar: informarnos si el medio de transporte que usaremos puede suponer algún tipo de riesgo porque se repartan comidas en su interior, y si es posible comunicar previamente a la compañía si es posible evitar ese alimento durante ese trayecto (por ejemplo: los frutos secos). En caso contrario, para llevar la medicación de rescate dentro del transporte puede ser necesario llevar un informe explícito para que nos lo autoricen (adrenalina, inhaladores…). Además, algunas compañías ofrecen menús especiales. En los hoteles también es útil saber si ofrecen menús especiales o medidas de seguridad en el comedor para evitar contaminaciones cruzadas.

- Informe médico: es aconsejable siempre llevar no sólo la tarjeta sanitaria sino también un informe que describa el tipo de alergia alimentaria y el tratamiento recomendado en caso de reacción adversa. Puede ser útil para poder solicitar los menús especiales en los hoteles, así como si precisamos asistencia médica de cualquier tipo, no sólo en urgencias sino cualquier otra que suponga ingreso hospitalario.

- Botiquín: llevar siempre todo el tratamiento que necesitemos en caso de reacción alérgica (adrenalina, antihistamínicos, corticoides…) según la pauta del alergólogo. No sabemos cuándo nos puede hacer falta ni dónde, y si podremos conseguirlo allí donde estemos.

- Restaurantes: durante las vacaciones no sólo se frecuentan más los restaurantes, sino que suelen ser otros diferentes a los habituales que ya conocemos. El enfrentarnos a una carta diferente y con personal que no conocemos dificulta la seguridad de la selección, pero debemos tener la libertad de preguntar siempre cualquier duda para no cometer un error que puede tener consecuencias no deseables. Aunque existe una normativa que regula la declaración en la carta de la presencia de los 14 alérgenos obligatorios, es importante comprobarlo preguntando al personal directamente. Además, en verano son más frecuentes las comidas con pescado o marisco, y no solo hay que tener en cuenta la comida que hemos elegido o prevenir la contaminación cruzada en cocina, sino la posible reacción por inhalación de partículas en los casos de alta sensibilidad. En los pescados debemos tener en cuenta que si somos alérgicos al Anisakis simplex debemos además preguntar si siguen las recomendaciones de congelación previa. No olvidemos hacer todas las preguntas necesarias antes de elegir la comida.

- Campamentos de verano: en esta época del año es cuando con más frecuencia se realizan este tipo de experiencias y generalmente son de larga duración. Es importante informarnos de las medidas de seguridad que nos ofrecen, si hay personas responsables de su vigilancia y si tienen algún protocolo o experiencia en el manejo de estos niños. La familia tiene que aportar el informe médico y la medicación para el botiquín de emergencia de la misma forma que lo ha hecho en el centro escolar

- Viajes al extranjero: Además de todas las recomendaciones previas, en caso de que salgamos de España sería recomendable que sepamos el nombre de los alimentos a los cuales somos alérgicos en el idioma del país que vamos a visitar. Podemos llevarlos escritos en una tarjeta y enseñarlos allí donde vayamos a comer para asegurarnos que entiendan nuestras alergias alimentarias. En toda la Unión Europea es obligatorio informar si el alimento contiene alguno de los 14 alérgenos de declaración obligatoria.

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