La primavera, la sangre altera... y las alergias

Primavera, flores, luz, sol, días largos, ... polen y achís.

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COPE.es | Agencias

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 14:26

Atrás quedaron los días de frío. Las tardes cortas. La melancolía. Estamos en primavera. Una primavera que nos regala días maravillosos aunque a media tarde nos sorprenda una tormenta. 

Pero después de la tormenta llega la calma y vuelve a salir el sol. Y con el sol, las flores, nacen los animales y el mundo se llena de belleza. Esta es la cara y la cruz, las alergias. Esas que hacen llorar, moquear, que nos ocasionan prurito, ronquera, y dolor de cabeza. Bueno, todo no podía ser perfecto.

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Y para más de 150 millones de europeos que padecen enfermedades alérgicas crónicas, no lo es. Y un 33 por ciento de los casi 46 millones de españoles pueden afirmar: soy alérgico. De estos 16 millones, la mitad, desarrollan esta enfermedad por exposición al polen. En España, las enfermedades alérgicas en niños podrían estar situada entre el 10 por ciento y el 25 por ciento. Una cifra que rondaría entre 815.000 y 2.000.000 de niños afectados.

¿QUÉ ES LA ALERGIA?

La alergia es un problema que sufren miles de personas en todo el mundo. Se trata de una reacción de hipersensibilidad, es decir, una respuesta desproporcionada del sistema inmunológico ante determinadas sustancias que suelen ser inocuas para la mayoría de personas, y que se conocen como alérgenos. 

Existen multitud de alérgenos diferentes, que se pueden encontrar en la naturaleza o también en compuestos químicos. En la mayoría de los casos, las alergias se intensifican en primavera, ya que es cuando se incrementa la producción del polen, uno de los alérgenos más comunes. También son muy frecuentes otros tipos de alergias, como la alergia al epitelio (piel) de los animales domésticos, en especial a los perros y a los gatos, la alergia a los ácaros de polvo, a las picaduras de insectos o a algunos fármacos y alimentos.

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LAS CAUSAS MÁS COMUNES DE LAS  ALERGIAS

Una gran parte de la población sufre algún tipo de alergia, y cada vez se produce un mayor incremento, en especial en los países occidentales. Uno de los tipos de alérgenos más comunes, como hemos comentado, es el polen. La producción de polen se incrementa en primavera en casi todas las especies; hay una gran cantidad de plantas cuyo polen provoca alergias, en especial, las gramíneas, el olivo o la parietaria. 

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También pueden provocar alergia algunos hongos ambientales, en concreto sus esporas, partículas minúsculas que son su modo de reproducción, y que, al ser aspiradas, pueden desencadenar algunos síntomas alérgicos como asma, conjuntivitis o rinitis. Los ácaros del polvo son otro de los alérgenos más comunes. Se trata de unos insectos diminutos que aparecen sobre todo en zonas cálidas y húmedas (almohadas, alfombras, peluches…), con el polvo. Son muy frecuentes además las alergias a los animales, sobre todo al epitelio de gatos, perros y caballos. Por otro lado, también hay una gran cantidad de alimentos que producen alergias en muchas personas. Las más habituales son la alergia a los productos lácteos, como la leche o el queso; al huevo; a los frutos secos como las nueces, los cacahuetes, las almendras o las avellanas; al trigo, el marisco, a la soja o al chocolate.

Puede haber una predisposición hereditaria a padecer alergia, aunque no siempre es así. También se puede desarrollar una sensibilización de forma espontánea hacia una sustancia determinada por la bajada de defensas del sistema inmunológico, después de una infección vírica o por otras causas.

CONSEJOS PARA EVITAR LAS REACCIONES ALÉRGICAS

Laura González, responsable de nutrición y salud de Nestlé, nos da una serie de claves nutricionales para prevenir las reacciones alérgicas y atenuar sus efectos: 

Comer en casa a base de alimentos frescos, excluyendo los que causan la alergia, así como tomar medidas higiénicas para evitar una posible contaminación cruzada.

•En el caso de consumir alimentos envasados es muy importante leer siempre las etiquetas. En la lista de ingredientes se señalan obligatoriamente los alérgenos.

Ante la duda de si el alimento contiene o no un alérgeno, lo mejor es no consumirlo.

•Si se busca un sustituto al alimento o sustancia que provoca el problema, siempre debemos asegurar que tiene propiedades nutricionales similares, es decir, el pescado y el marisco cambiarlo por carne o huevo. La soja por otra legumbre. La leche de vaca por bebida de soja o arroz que esté enriquecida en calcio y sin azúcar añadido. El pan de trigo por tortas de maíz o pan sin gluten, etcétera.

•Si no se sabe cómo seguir una alimentación saludable exenta del alérgeno que causa la alergia o intolerancia, es muy importante consultar siempre con un dietista-nutricionista.

•Siempre que sea posible debemos de mantener los alimentos en su envase o embalaje original, y siempre debemos pensar en los alérgenos ocultos. Algunos ejemplos podrían ser los cacahuetes y/o frutos secos, que se pueden utilizar, por ejemplo, para la salsa pesto. Los aceites crudos de nueces, soja y sésamo pueden usarse para salsas y aliños. Los postres pueden contener frutos secos. Las salsas, especias o extractos de caldo pueden contener leche o gluten. También algunos platos pueden espesarse con almendras o harinas con gluten. Algunos panes o postres pueden contener semillas de sésamo. Los sulfitos pueden estar presentes en algunas conservas. el huevo puede ser ingrediente de algunos quesos. La soja puede estar presente en muchos alimentos procesados tanto de origen vegetal como animal, en carnes picadas, por ejemplo.

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