Hablan los grafiteros: "Los actos en el metro no nos hacen ningún favor"

"La adrenalina que se genera cuando sabes que estás haciendo algo que no debes es lo que mueve a muchos”, aseguran

Hablan los grafiteros: Los actos en el metro no nos hacen ningún favor

 

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Redactora de informativos

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 14:28

Los que se dedican al graffiti no se identifican con los actos de este pasado fin de semana en Madrid y Barcelona. La pregunta sobre si el graffiti es arte urbano tiene diferentes contestaciones. Es decir, depende de quien la responda. Lo que es cierto es que su nacimiento y evolución se estudia en algunas Facultades de Bellas Artes. Javier Abarca lo impartió durante muchos años, después de ser uno de los referentes del Graffiti en este país. De hecho sigue teorizando desde Urbanario, una plataforma de publicación y divulgación sobre graffiti y arte urbano. El colectivo Boa Mistura, nacía en Madrid a principios del año 2001, y elabora proyectos en todo el mundo. Es la seña de identidad de miles de ciudades y barrios por todo el mundo. 

La diferencia entre el graffiti y el arte urbano es el marco. El primero siempre se mueve en la ilegalidad mientras que en el caso del arte urbano o “streetart” se realiza con los permisos correspondientes para pintar las fachadas o los espacios. Hay localidades, comunidades o barrios por todo el Planeta que quieren impulsar su resurgimiento con este tipo de tendencias, de hecho “muchas tiendas lo potencian como una herramienta de Marketing”. Esto lo dice Javier García, un joven profesor de inglés de Hortaleza atrapado por el mundo del graffiti.

Javier García es grafitero aficionado, pero ha hecho del graffiti su negocio. Lo define como un proyecto social y educativo. Detectó que son muchos los turistas que quieren conocer las ciudades a través de este tipo de “intervenciones artísticas”. Gestiona Cooltours, una empresa de tours por barrios madrileños en Lavapiés. “vienen turistas de todo el mundo, sobre todo norteamericanos o isrraelíes”, nos cuenta mientras en al capital llueve estrepitosamente. Aún así hoy tiene dos personas que no se van a perder la visita.

“Ha habido un cambio en la tendencia a la hora de viajar, la gente quiere conocer las ciudades a través de este tipo de obras porque ven que el graffiti o el arte urbano representa los problemas de la sociedad”, explica. Este tipo de representaciones, las que él cuenta en su recorrido, llevan una fuerte denuncia social: violencia de género, migraciones forzadas, expropiación de cajas de ahorros...Artistas de todas las partes del mundo han llenado Lavapiés con sus intervenciones, las que Javier muestra y explica cada día en inglés para grupos de turistas internacionales. “Al turista yo le ofrezco que conozca Madrid desde el punto de vista de una persona que se ha criado aquí- es del barrio de Hortaleza-- que pueda ver otra realidad además de la Puerta del Sol o la Plaza Mayor, y enseñarle cómo las comunidades locales actúan e interactúan para poder generar un tipo de movimiento”.

Además en este caso Javier está en contacto con los graffiteros, los grandes artistas urbanos, la razón de ser de lo que hace, contacta con ellos para proponerles talleres con grupos que están interesados en las técnicas de su trabajo. Además grupos de colegios se acercan a este tipo de expresión y a los que se les explica dónde pueden realizar sus trabajos y dónde no se puede hacer. “Es un proyecto educativo porque se les explica que el arte urbano no es algo que ha inventado Muelle, sino que los hombres de las cavernas ya empezaron a hacer graffitis”. Rake 43, Monje, Farlopa, son nombres que aparecen en los muros de las carreteras, o en los muros del Cercanías.

Javier reconoce que hay que denunciar los actos vandálicos que relacionan el graffiterismo con la violencia. “No nos hacen ningún favor pero ni como graffiteros, ni como sociedad. Yo busco lugares donde sé que no molesto a nadie para expresar mi creatividad, paso horas con mis amigos haciendo graffitis”. Lo cierto es que no siempre esas pintadas son legales puesto que a los pocos minutos reconoce que “ tiene riesgo y adrenalina. La adrenalina que se genera cuando sabes que estás haciendo algo que no debes es lo que mueve a muchos”. Eso y la libertad, hacer un graffitti te empodera, te “hace más libre”.

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