Garbanzo, Padi y Pecas, tres perros doctorados en ahuyentar el miedo

Los tres tienen en común que fueron abandonados, ahora forman parte de la primera unidad de terapia canina de Andalucía.

Garbanzo, Padi y Pecas forman la primera unidad de terapia canina de Andalucía

 Garbanzo, Padi y Pecas forman la primera unidad de terapia canina de Andalucía. Foto Hospital Virgen de las Nieves de Granada

EFE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 15:02

Garbanzo, Padi y Pecas son tres perros que tienen que común un pasado de abandono y haberse doctorado como terapeutas caninos, una unidad única en Andalucía que ayuda a pacientes pediátricos oncológicos y a niños en rehabilitación desde el Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada.

Alejandro tiene 10 años y una sonrisa ya veterana en el Materno Infantil de Granada, y sueña con ser matemático, porque le gustan las "mates", o veterinario, una nueva vocación en la que ha tenido algo que ver la unidad de terapia canina del Virgen de las Nieves.

Es además uno de los primeros pacientes de la recién estrenada unidad, única en Andalucía e integrada por tres perros adiestrados para ofrecer sesiones de rehabilitación a pacientes pediátricos oncológicos.

"La primera vez vino Pecas, y me gustó mucho porque hace muchas cosas, lo acaricio, a veces le doy de comer, hacemos trucos", recuerda Alejandro, que soborna con galletas perrunas a su otro terapeuta, Garbanzo, para que le eche una pata con lo suyo.

Esta unidad canina forma parte de las acciones lúdicas del Materno y convierte a los canes en los aliados perfectos para ahuyentar el miedo, el dolor y la pereza desde el juego, ese ingrediente principal e imprescindible para unos pacientes que, sobre cualquier enfermedad, son niños.

"Los cambios se ven desde el minuto uno en niños a los que les costaba hacer determinado ejercicio por dolor, por desidia, por miedos, y que utilizan los juegos para superarlo. Y se genera una adherencia, con mucha implicación de los niños en la terapia", ha explicado Javier Rodríguez Ruiz, jefe del bloque pediátrico del hospital.

Los tres perros fueron recogidos de la calle tras ser víctimas de abandono y se han doctorado como terapeutas gracias a la empresa de adiestramiento Hachiko, que los ha formado para ayudar a pacientes pediátricos oncológicos a combatir el estrés con sesiones de una media de cuarenta minutos.

Su primera parada al llegar al hospital está en la planta de Pediatría y Cirugía Pediátrica donde visitan a niños que van a ser operados o que ya han superado una intervención, pacientes que afrontan mejor su estancia en el hospital.

Una planta más arriba continúan su labor en el área de Oncopediatría, una zona en la que ofrecen ejercicios lúdicos y ayudan a los niños en su recuperación junto a fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales.

La jefa de Medicina Preventiva del hospital, Amelia Fernández, ha recordado que este tipo de terapias empezaron a investigarse hace más de dos décadas en el hospital San Juan de Dios de Barcelona y se ha implantado ahora acompañada de protocolos que incluyen un dossier de los perros, cartilla de vacunación canina, seguro de responsabilidad, analíticas y circuitos de desinfección.

De esta forma, gracias a la colaboración de la Asociación Española Contra el Cáncer, cada semana acuden al hospital Padi, Garbanzo y Peca, junto a sus monitores de la empresa de adiestramiento, para ofrecer la mejor asistencia a los pequeños.

Y entre ladrido y ladrido, caricia y caricia, este animalada de equipo trabaja la parte emocional de los pacientes y les ayuda a reducir la ansiedad que generan los procesos hospitalarios y quirúrgicos. 

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