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Crucifixiones reales en la Semana Santa de Filipinas

Los penitentes siguen manteniendo esta tradición pese a las llamadas de la Iglesia para acabar con ella

 

Crucifixiones reales en la Semana Santa de Filipinas

 

@PabloDiez_ABC

Corresponsal en Asia

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 13:04

A doce mil kilómetros de España, la Semana Santa se vive de una forma muy especial en Filipinas. Con un 95 por ciento de católicos entre sus cien millones de habitantes, este archipiélago de 7.000 islas es el país más devoto de Asia por los más de tres siglos que fue colonia española. Esta devoción llega a tales extremos que se celebran representaciones fidedignas de la Pasión de Jesús en las procesiones que desfilan por sus calles. Entre ellas, destacan las de Intramuros, el casco histórico de Manila donde se enclavan la catedral y la iglesia de San Agustín en la que está enterrado el conquistador Miguel López de Legazpi.

Además, muchos fieles hasta se flagelan y crucifican de verdad. Así ocurre cada año en el “barangay” (o barrio) de San Pedro Cutud, en la ciudad de San Fernando, a 70 kilómetros al norte de Manila. Como viene siendo tradición desde hace ya medio siglo, el Jueves Santo hay penitentes que se flagelan la espalda con ramas de palmera hasta sangrar y otros se cuelgan de las cruces el Viernes Santo clavándose los pies y las manos. Aunque lo hacen para dar gracias a Dios o para cumplir una penitencia, la Iglesia y las autoridades piden desde hace tiempo que se paren estas crucifixiones reales, que ya se han convertido en una sádica atracción turística que desvirtúa su sentido religioso.

“Al tiempo que descansamos durante la Semana Santa, espero que no se trate solo de unas vacaciones, sino de un tiempo para conocer profundamente a Jesús”, ha predicado en Manila el cardenal Luis Antonio Tagle, según informa el portal de noticias religioso ucanews.com. A su juicio, “la Semana Santa es un tiempo para mirar a Jesús, escucharle y permitir que sus palabras, su sufrimiento y su amor transformen todo nuestro ser”.

En plena recta final para las elecciones nacionales y locales del próximo mes, la campaña ha sido suspendida el Jueves y Viernes Santo y las autoridades han reforzado la seguridad para prevenir posibles atentados de las guerrillas islamistas, como el que dejó en enero una veintena de muertos y un centenar de heridos en una iglesia al sur del archipiélago. Solo en la capital, la Policía ha desplegado 11.600 agentes para garantizar que no haya problemas en las iglesias y nudos de transporte público. Aunque no ha habido amenazas recientes, la Policía está en máxima alerta ante las aglomeraciones que se producen en estas fechas y la semana pasada llevó a cabo un simulacro de bomba y tiroteo alrededor de la catedral de Manila y la iglesia de San Agustín, en Intramuros. Todo para que los fieles puedan disfrutar en paz de la Semana Santa que tantas pasiones desata en Filipinas.

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