Bélgica, el país de los coches de empresa

Su uso se ha multiplicado un 20% en los últimos años. Las empresas lo hacen para pagar menos impuestos, pero colapsan las calles

Bélgica, el país de los coches de empresa

 

@JLConcejero

Corresponsal en Bruselas

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 08:57

Se trata de una práctica habitual en Bélgica. En la mayoría de las empresas te dan las llaves del coche al mismo tiempo que firmas el contrato de trabajo que te va a vincular con la compañía. Las empresas consiguen beneficios fiscales y pagar menos impuestos, de ahí, que la gran mayoría de los belgas cuenten con un coche de empresa.

Bruselas probablemente es una de las ciudades con los atascos más terribles del mundo. Ya no solo durante las horas punta, en la capital comunitaria te puedes encontrar un atasco un sábado por la noche o un lunes de madrugada. Sí que es verdad que la regulación del tráfico no es la esencia de la ciudad, no obstante, en Bruselas hay demasiados coches y no está diseñada para que todos puedan circular.

Según los últimos datos facilitados por el gobierno, en los últimos diez años la flota de automóviles ha crecido un 1.3 por ciento al año mientras que la población a penas ha crecido un 0,5 por ciento. Unos datos que ponen de manifiesto que el número de coches aumenta dos veces más rápido que el número de personas.

Respecto a los coche de empresa, del medio millón de automóviles matriculados el año pasado, más de 315,000 son coches de empresa, es de decir más de la mitad de las matriculaciones. Según los expertos esto es buen síntoma económico porque demuestra que se siguen creando empresas en el país con los beneficios al PIB y al empleo que esto supone para Bélgica.

La presencia de tantos coches va en contra de un transporte sostenible, una de las grandes apuestas de la Unión Europea para los próximos años. Bélgica como otros países europeos se van a tener que adaptar a las nuevas obligaciones que buscan un transporte sostenible. En definitiva, dejar atrás la imagen de miles de coches atrapados dentro del callejero de Bruselas.

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