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Juicios de Núremberg: esto dijeron los resultados de los exámenes psicológicos de los nazis y su CI

Un macrojuicio contó con unos 3.300 testimonios y más de 6.600 pruebas que podían servir para declarar culpables a los nazis imputados en los juicios de Núremberg

Juicios de Núremberg: esto dijeron los resultados de los exámenes psicológicos de los nazis y su CI
Patricia Blázquez Serna

Redactor de COPE.es

Madrid

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 23:44

Un macrojuicio contó con unos 3.300 testimonios y más de 6.600 pruebas que podían servir para declarar culpables a los nazis imputados en los juicios de Núremberg. El pasado 1 de octubre se cumplieron 75 años de la sentencia del tribunal. Estamos hablando de un hecho histórico, que no solo sirvió para sentar las bases del Derecho Internacional, sino también para declarar por primera vez crímenes de guerra.

Fueron 24 responsables nazis los que se sometieron a este macrojuicio histórico. Uno de ellos se suicidó con cianuro antes de ser juzgado y otro de ellos fue excluido por motivos de salud. De los 22 nazis restantes, 12 fueron condenados a muerte, 4 a penas de cárcel de entre 10 y 20 años, 3 a cadena perpetua y otros 3 fueron absueltos.

En cualquier caso, todos ellos tuvieron que ser sometidos a varias pruebas y exámenes psicológicos. El objetivo no era otro más que tratar de conocer si todos aquellos nazis, que habían cometido verdaderas atrocidades contra otro ser humano, tenían algún tipo de distintivo. Querían conocer cómo era la mente de aquellos hombres que llevaron a cabo actos abominables, si tenían algún tipo de enfermedad mental, si tan solo cumplían órdenes o si simplemente eran malvados por naturaleza.

Juicios de Núremberg: esto dijeron los resultados de los exámenes psicológicos de los nazis y su CI


Los resultados de las pruebas psicológicas realizadas a los nazis durante los juicios de Núremberg

Los encargados de realizar las pruebas fueron el psicólogo Gustave Gilbert y el psiquiatra Douglas Kelley, ambos dedicados al apoyo militar. En el año 1945, ambos recibieron la solicitud para viajar a Núremberg y poder analizar el comportamiento de los nazis.

Para ello utilizaron tres pruebas distintas, pero la más reconocida fue el test de Rorschach, que consistía básicamente en una serie de imágenes hechas a base de tinta, que cada persona puede interpretar de una forma distinta. Es decir, fomenta el uso de la imaginación del sujeto, la respuesta es subjetiva, y en base a eso, los expertos y profesionales pueden sacar una concusión sobre el comportamiento o el análisis mental de una persona. A pesar de las pruebas psicológicas, Gilbert y Kelley dejaron entrever una rivalidad entre ellos, especialmente por ver a quién pertenecía el trabajo que se había realizado durante los exámenes.

Los test de inteligencia revelaban que todos los acusados tenían un cociente intelectual (CI) normal y también revelaban que ninguno de ellos tenía ningún tipo de trastorno psicológico.

Gilbert aseguraba, por su parte, que los resultados de las pruebas de los nazis demostraban que eran seres diferentes al resto de humanos. Es decir, se apreciaba maldad y los tachó de psicópatas. Kelley, sin embargo, era partidario de que no era más que una estrategia para avanzar en su carrera pero sin un comportamiento “particularmente monstruoso”. Su cociente intelectual también

Los resultados de las pruebas de Rorschach quedaron apartados a un lado, precisamente, por la rivalidad entre los expertos.

Núremberg, en busca de un tercer apoyo

A finales de los años 70, los encargados de los juicios de Núremberg llamaron a un tercero: el psiquiatra Joel E. Dimsdale, que actualmente es profesor emérito de la Universidad de California, en San Diego.

“Soy el verdugo y he venido a por usted”, fueron las palabras que empleó el hombre que llamó a la puerta de su despacho. A continuación, le explicó que él era uno de los verdugos de Núremberg y que él “debía estudiar a los que perpetraron esos crímenes”.

Aquel hombre le hizo entrega de los resultados que habían obtenido Gilbert y Kelly. “La experiencia me estremeció y me pregunté cómo demonios podría estudiar a estas personas que habían sido ejecutadas años antes”, relata el psiquiatra, quien en el año 2016 escribió el libro ‘Anatomía de la malicia. El enigma de los criminales nazis de guerra’.

Juicios de Núremberg: esto dijeron los resultados de los exámenes psicológicos de los nazis y su CI

Años después, el psiquiatra quiso centrarse en los resultados y quiso dejar claro que Gilbert y Kelly sí llegaron a ponerse de acuerdo, eso sí, solo “en algunas cosas”, señaló. “Los test de inteligencia señalaron que tenían un cociente intelectual normal y quedó claro que ninguno estaba trastornado”, apuntó.

“La maldad no es monocromática”, señaló Dimsdale. “Somos una combinación de sentimientos, pensamientos y comportamientos”, apuntó. En última instancia, el psiquiatra llegó a una última conclusión sobre el comportamiento de los nazis y la rivalidad entre Gilbert y Kelley: “Hay todo tipo de personas que cometen crímenes horribles y es un error suponer que pertenecen a un arquetipo. ¿Qué significa ser un monstruo? Kelley vio algo de oscuridad en cada persona. Gilbert encontró una oscuridad única en algunos. Ambos tenían razón”, concluyó.

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