Cómo el estrés laboral afecta a la alimentación y el papel clave de las empresas
Dos de cada tres empleados en España reconoce comer como respuesta a la ansiedad, un hábito que influye directamente en el rendimiento y el bienestar laboral
Publicado el
2 min lectura
El estrés laboral no solo influye en el bienestar emocional, sino que impacta de forma directa en los hábitos alimentarios. Un estudio reciente de Cigna Healthcare España confirma esta tendencia y revela que dos de cada tres empleados en España reconoce recurrir a la alimentación emocional en horario de trabajo. Es decir, comer como respuesta a la ansiedad o el estrés.
Según la doctora Daniela Silva, E-Health Manager de Cigna Healthcare España, ante una carga de estrés elevada, el cerebro busca una gratificación rápida que encuentra en alimentos ricos en calorías y azúcares, que generan una sensación de bienestar momentánea.
El estrés como detonante
Esta respuesta no se limita al ámbito laboral: "La fuente de estrés también puede ser problemas personales", señala Silva. Ante estas situaciones, nuestro cerebro busca una respuesta rápida que genere satisfacción. Esto puede derivar en atracones de comida o, en el caso contrario, en una pérdida de apetito. La doctora subraya que es "una respuesta normal de nuestro cuerpo ante una situación de estrés".
La clave, según la experta, es reconocer esta reacción como algo normal y "conscientemente, actuar de manera beneficiosa para nuestro cuerpo". Recomienda tener a mano opciones como una fruta, beber más agua o consumir alimentos ricos en nutrientes.
El rol estratégico de la empresa
Desde la perspectiva de los recursos humanos, Amira Bueno, directora de esta área en Cigna Healthcare España, subraya que el papel de las compañías es fundamental: "Debemos crear entornos que faciliten que las personas puedan comer adecuadamente", afirma. Para Bueno, esta labor "no debe ser vista como un extra, sino como algo más estratégico que impacta en cómo se va a desarrollar la jornada de las personas".
Una alimentación equilibrada, explica, permite mantener los niveles de energía, mejora la concentración y reduce la percepción de fatiga. Esto influye directamente en la eficiencia, la calidad del trabajo y, en última instancia, en los resultados de la compañía.
Entre las medidas que pueden aplicar las empresas, Bueno destaca facilitar esa flexibilidad para las comidas, garantizar pausas y reforzar la educación alimentaria con talleres. Los beneficios se traducen en un mayor compromiso, menor absentismo y equipos más motivados y estables.
Teletrabajo: un arma de doble filo
El teletrabajo se presenta como un arma de doble filo. Aunque el estudio de Cigna refleja que seis de cada diez teletrabajadores han mejorado sus hábitos, la doctora Silva advierte del riesgo de estar más cerca de la nevera y del sedentarismo: "Si tenemos el sedentarismo y el picoteo, esto va a ser un aspecto muy negativo", concluye.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.