Alberto Sanagustín, médico: “Un vaso de agua a temperatura ambiente junto a la cama es un seguro de vida para activar la circulación”
Un sencillo hábito que apenas dura unos segundos puede ser la clave para evitar el mayor riesgo cardiovascular al que nos enfrentamos a primera hora del día
Lo que Ataca tu Corazón Cada Mañana
Madrid - Publicado el
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Cada mañana, al abrir los ojos, la mayoría de personas inicia una carrera contrarreloj para empezar el día, sin ser conscientes de que en ese preciso instante se activa un mecanismo biológico que puede ser fatal. El cuerpo humano, que ha permanecido en reposo durante horas, se enfrenta a una transición brusca que eleva significativamente el riesgo de sufrir un infarto.
El médico de familia Alberto Sanagustín ha puesto el foco sobre este peligro silencioso, explicando por qué las primeras horas del día, concretamente entre las seis y las diez de la mañana, concentran un número tan elevado de accidentes cardiovasculares. La clave no está en la ducha fría, como popularmente se cree, sino en una cascada de procesos internos que se desencadenan al despertar.
La "tormenta perfecta" de las primeras horas
Al despertar, nuestro cerebro libera de forma natural cortisol y adrenalina, las hormonas que nos preparan para la acción. Esta liberación provoca que "tus arterias se vuelvan más rígidas, se cierren y tu corazón reciba una orden de golpe", explica Sanagustín. Este aumento de la presión arterial es el primer factor de riesgo de la mañana.
A esto se suma un segundo elemento crucial. El cuerpo, justo al despertar, libera una sustancia llamada PAI-1, un bloqueador que, en palabras del doctor, actúa como "un capataz que manda a los barrenderos a casa justo cuando el tráfico de sangre es más peligroso". Este inhibidor del activador del plasminógeno-1 impide que el sistema de "limpieza" natural del cuerpo disuelva los pequeños coágulos que se puedan formar.
Con las arterias más rígidas por el cortisol, la sangre más espesa tras horas de ayuno y el servicio de limpieza de coágulos "en huelga", se crea lo que Sanagustín denomina la "tormenta perfecta". Si en ese momento existe un coágulo, las probabilidades de que derive en un infarto con consecuencias fatales se multiplican, especialmente en personas con hipertensión, placas de colesterol o apnea del sueño.
El gesto que te salva: un vaso de agua
Frente a esta amenaza, la solución es sorprendentemente sencilla y accesible para todos. El doctor Sanagustín revela el hábito que puede neutralizar este riesgo y que no cuesta nada. Se trata, simplemente, de beber un vaso de agua a temperatura ambiente justo al despertar, incluso antes de poner un pie fuera de la cama.
Este simple gesto tiene un efecto inmediato y beneficioso en el sistema circulatorio. El agua ayuda a hidratar el cuerpo y a hacer la sangre un poco más fluida, pero, sobre todo, "le da una orden inmediata a tu cuerpo de que apriete las tuberías y sube la tensión justo para que no te falle el equilibrio". Según el médico, es un método infalible para preparar al organismo de forma progresiva.
Un vaso de agua junto a la cama es un seguro de vida para activar la circulación"
Médico
Este consejo, que el doctor define como "un seguro de vida de coste cero", no solo activa la circulación de manera segura, sino que también contribuye a una mejor hidratación general desde primera hora, algo fundamental para el correcto funcionamiento de todos los órganos a lo largo del día.
Calma y progresividad para empezar el día
Además de la hidratación, el segundo pilar para un despertar seguro es la forma en que nos levantamos. El doctor Sanagustín insiste en la importancia de abandonar las prisas y hacerlo de manera lenta y progresiva. Sentarse en la cama durante unos instantes antes de incorporarse por completo ayuda al cuerpo a adaptarse sin sobresaltos.
Deja un vaso de agua en tu mesilla y mañana, cuando abras los ojos, no saltes de la cama como si hubiera un incendio"
Médico
El consejo del experto es claro: "Deja un vaso de agua en tu mesilla y mañana, cuando abras los ojos, no saltes de la cama como si hubiera un incendio". Este cambio de hábito, que apenas requiere un par de minutos, puede marcar la diferencia en la salud cardiovascular a largo plazo, evitando los picos de tensión que tanto castigan a las arterias.
En definitiva, adoptar estos dos sencillos gestos —beber agua y levantarse con calma— transforma un momento de alto riesgo en una transición segura y saludable. Un pequeño ajuste en nuestra rutina matutina que protege nuestro corazón de las "minas invisibles" que, como advierte Sanagustín, se esconden en los momentos más cotidianos.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.