
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. REUTERS
La gran polémica generada por el guiño de Donald Trump a los mismos supremacistas blancos que había condenado horas antes, no ha dejado indiferente a nadie. Ni al propio presidente. Tras una semana convulsa en la que fue la diana de todas las acusaciones por no ser contundente con el racismo y por su falta de liderazgo, el inquilino de la Casa Blanca se ha descolgado este fin de semana con un nuevo intento de nadar y guardar la ropa. En un arranque presidencial, Trump hizo un gesto hacia las miles de personas que se echaron a la calle en Boston para silenciar una nueva manifestación de la extrema derecha: «Quiero aplaudir a las muchas personas que protestan contra la intolerancia y el odio. Nuestro país estará pronto unido como uno solo». La paradoja es que se trataba de miles de contramanifestantes que se habían ido sumando para hacer frente a la concentración supremacista organizada en la capital de Massachusetts, en la que muchos no ocultaban un inequívoco apoyo a su líder, Donald Trump.
Temas relacionados
"De verdad, ¿nadie sabía nada de la vidorra que se estaba pegando desde hace años José Luis Ábalos?"
Ángel Expósito
Lo último
Programas




Los últimos audios
Último boletín
13:00 H | 30 NOV 2025 | BOLETÍN