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ALBACETE

La paja del grano

El Juli indultó al toro 'Cortesano' de Daniel Ruiz este jueves en la plaza de Albacete. López Simón, mermado físicamente, salió a hombros junto a José Garrido.

Garrido, López Simón, El Juli y el mayoral de Daniel Ruiz, a hombros este jueves en Albacete. EFE

Garrido, López Simón, El Juli y el mayoral de Daniel Ruiz, a hombros este jueves en Albacete. EFE

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Tiempo de lectura: 5'Actualizado 10 abr 2017

Eso debemos hacer en la tarde vivida en el día de hoy. Lo accesorio, lo secundario, lo superfluo no puede o no debe ocupar el puesto de lo que realmente importa. Unos destacarán el indulto de esta tarde y la faena de “El Juli” a ese toro, pero eso es sólo un episodio más. El indulto, que no debió concederse en ningún caso, no puede tapar el toreo -mejor con mayúsculas- TOREO y ser muy TORERO. Hablamos de López Simón con el tercero y de su tarde en general. Herido, visiblemente mermado, resultó también cogido y pese a eso continuó la lidia. Qué dos series con la diestra. Pases de pecho como mandan los cánones, de pitón a rabo. Pero vayamos por partes.En el primer acto, salió al ruedo un toro que nunca debió ser aprobado. El astado recibió un puyazo trasero y caído y no cumplió en el peto, derribando además al picador. Ya en banderillas advertía que daba derrotes finales y se volvía rápido. “El Juli” no tuvo toro, cierto es, pero tampoco es incierto que siempre estuvo al hilo, no hubo clase ni en toro ni en torero. Lo mató de estocada saliéndose que quedó tendida y dos descabellos.  El cuarto, de nombre “Cortesano”, castaño, herrado con el número 100, de 491 kg, parte del respetable consideró que era merecedor del indulto. Expliquemos las razones por las que no debieron serle concedidos tales honores. Recibió un simulacro de varas. Nada de nada, el puyazo duró un suspiro, o menos. Además salió suelto. “El Juli” lo toreó con la capa ya de salida con animosidad. Tras la vara demostró con la capa que no quería ser un simple convidado de piedra. En banderillas comenzó a venirse arriba el toro y fue con la muleta cuando demostró que era de grandes condiciones por ambos pitones. Julián López comenzó de forma dubitativa su faena, tirando líneas y con algunos enganchones de muleta. Todo cambió cuando se la echó en la zurda y empezó a llevarlo largo, retorcido y sin meter la mano. Una serie de naturales es destacable al ser muy por abajo, llevándolo largo y metido en las telas. Luego con la diestra logra una serie barriendo el piso que terminó por lograr que el público quedase rendido. El compás de piernas abierto en casi todos los lances. Y llevándolo largo, siempre muy largo. “El Juli”, en su estilo. El público, o parte, comienza a pedir el indulto. El torero vuelve a mostrar las bondades del toro en la muleta. La petición se hace más insistente y el presidente Joaquín Coy muestra el pañuelo naranja. Su racha de indultos es histórica. Y pensar que nos quejábamos porque “Gastasuelas” que también fue indultado en esta plaza recibió un solo puyazo aunque fuese largo… Ahora vayamos con el grano.Pocos creían que el torero de Barajas López Simón iba a estar recuperado. Y era cierto: no lo estaba. Ahora bien, el compromiso y la heroicidad están en la genética de la Fiesta de los toros. Sin ella, nada de esto tendría sentido. Antes de iniciar la lidia, y regresar de la enfermería donde había estado durante gran parte del primer toro, el público de Albacete le hizo salir a saludar y el matador respondió a esas muestras de cariño recibiendo de capote con mucha entrega al segundo. Este toro empujó en el caballo inicialmente y luego con un solo pitón. Se dolió en banderillas, además. Por cierto, se cambió el tercio con tres palos puestos. Otra vez. Y con la muleta, llegó lo mejor. Inició a pies juntos por alto y luego lo enlazó con una serie con la diestra enfrontilado, dando el pecho, ganando terreno, moviendo con suavidad la muleta y con quietud sobre las piernas. El de pecho, de pitón a rabo. Luego otra serie idéntica, toreando, templando, ligando, ganando terreno y otro pase de pecho. Emoción, sin duda. Luego otra más de enjundia y la plaza enloqueció. Al intentar torear con la zurda, el toro le prendió de fea forma, volteándolo, y se temió lo peor. El diestro se puso en pie con la ayuda de su cuadrilla y los compañeros de terna pero insistió en torear. La cojera del torero era evidente. Pese a eso, vimos otra serie con la diestra muy buena aunque la zurda quedase inédita. Se perfiló para matar, se tiró y la espada quedó baja. El toro cayó y el respetable pidió con fuerza la concesión del doble trofeo. La presidencia sólo le concedió una, imaginamos que por no haber toreo con la zurda y por la colocación defectuosa del estoque. En circunstancias normales, una oreja hubiera bastado. Ahora bien, cuando un torero herido y visiblemente mermado se anuncia, torea de verdad aunque sólo con una mano, ¿acaso basta con sólo un trofeo? La madre del cordero radica en que se han concedido otras orejas baratas, y se produce el agravio comparativo. La doble bronca al presidente Coy, tras la segunda vuelta al ruedo del torero, con gritos de “Fuera del palco”, mostraban el cabreo monumental de los presentes.López Simón tuvo que regresar a la enfermería porque la herida consistía en un varetazo, por lo que salió con un vendaje en su pierna izquierda. Y le obligaron a saludar de nuevo antes de comenzar la lidia del quinto. Este toro empujó con un pitón y salió suelto de la suerte. En banderillas, sin historia. Alberto planteó una breve faena, de entrega y exposición pero de menor relevancia. La merma física era una losa difícil de sobrellevar. Y hubo otro susto de nuevo. Todo fue menos limpio y con un par de grados menos de rotundidad pero no así de emoción. El torero no cesó en su empeño de dar la cara, y en eso obtuvo matrícula de honor. Se perfiló para matar, quedó la estocada caída y obtuvo una oreja que le abría la puerta grande. Aquí hay torero, sin duda.Por su parte, José Garrido también quiso sumarse al carro de López Simón. Sus dos faenas fueron de un corte muy similar: adolecieron de la virtud del temple, casi todas las series contaron con varios toques o enganchones de muleta, pero rebosaron de entrega, claridad a la hora de plantear faenas y ese pundonor que se le supone a todos los que empiezan en su primer año de alternativa. Luego hay que demostrarlo, como hizo Garrido. Destacar el toreo de capote al tercero de la tarde y la gran estocada que propinó al sexto, entrando con todas las de la ley sin trampa ni cartón. Con la muleta, demasiadas intermitencias. Oreja y oreja, puerta grande y triunfador numérico del abono 2015. Felicidades.

FICHA DEL FESTEJO

Albacete, jueves 17 de septiembre de 2015. 10ª de Feria. Casi lleno.

Toros de Daniel Ruiz, indignos de presentación para una plaza de la categoría de Albacete los lidiados en 1º y 3º lugar. 2º, muy justo. 4º, 5º y 6º, justos de presentación. Pobres de cabeza unos y otros cómodos. Mansos aunque con diversos grados de casta: 1º, sin opciones. 2º, venido a menos. 3º, se fue apagando. 4º, indultado, excelente para la muleta. 5º, manejable. 6º, con opciones en el último tercio. El tercio de varas fue un simulacro.

El Juli, silencio y dos orejas y rabo simbólicos.

López Simón, oreja con petición de la segunda y dos vueltas y oreja.

José Garrido, oreja y oreja.

La paja del grano

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