Madrugada. Lunes 25 de marzo de 2013

Con Cristo el corazón nunca envejece

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Tiempo de lectura: 1' Actualizado 23:44

Desde que el Beato Juan Pablo II, hace 28 años, tuviera la providencial intuición de poner en marcha las Jornadas Mundiales de la Juventud, cada Domingo de Ramos se ha celebrado en Roma lo que habitualmente cada tres años, de forma extraordinaria, ha supuesto en distintos países una verdadera cascada de luz. ¡Cómo no recordar, en 2011, la presidida por Benedicto XVI en Madrid, que acogió a una multitud proveniente de todos los rincones del mundo! Este domingo, en el comienzo de la Semana Santa, el Papa Francisco nos ha invitado a todos, pero muy particularmente a los jóvenes, a no caer en el desánimo y a llevar la alegría de la fe a todas las gentes, con la mirada ya puesta en la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará este mismo año en Río de Janeiro. Pero el peregrinaje pasa necesariamente por la cruz. Es con Cristo, con el Bien, como podemos vencer el mal que hay en nosotros y en el mundo. Debemos llevar la victoria de la cruz de Cristo a todos, llevar el amor grande que Dios nos tiene y así salir de nosotros mismos para ir hacia los demás. “Id y haced discípulos de todos los pueblos” es precisamente el lema de la próxima Jornada Mundial de la Juventud. Esa es la tarea que tenemos por delante: llevar la cruz peregrina a través de todos los continentes, por las vías del mundo. Una tarea que nos toca a todos, jóvenes y menos jóvenes, porque con Cristo el corazón nunca envejece.

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