
Redistribución para la igualdad
Madrid - Publicado el - Actualizado
1 min lectura
Desde hace algunas horas varios medios de comunicación están dando a conocer los que se han llamado los “Papeles de Pandora”. Se trata de una gran cantidad de documentos en los que se constata cómo exjefes de gobiernos, políticos y algos cargos, personalidades del mundo del deporte y del espectáculo de todo el planeta, han utilizado paraísos fiscales.
No siempre el desvío de dinero a un paraíso fiscal supone que se haya cometido un delito, pero habitualmente tiene como finalidad eludir los impuestos del país donde se ha generado la renta. Como ya sucedió hace algunos años con los “Papeles de Panamá”, estos nuevos documentos revelan que, en ocasiones, personas con ingresos muy altos y con cierta capacidad de influencia encuentran los mecanismos necesarios para pagar muy pocos impuestos. Algunas estimaciones apuntan a que los paraísos fiscales provocan que se dejen de pagar en el mundo 375.000 millones de euros.
Un mercado global necesita una regulación global, y desde hace tiempo la OCDE y el G20 trabajan para limitar la actividad de esos paraísos, aunque todavía sin éxito. No es justo que los pobres o la clase media paguen sus impuestos y que no lo hagan los ricos. Más ahora, en un mundo en el que se incrementa la desigualdad. La redistribución de la renta si se hace con eficacia, sin aumentar el gigantismo del Estado, facilita el desarrollo de sociedades más justas y equilibradas. No se trata solo de redistribuir la renta, es necesario también facilitar el acceso al capital social que genera riqueza: a la enseñanza, a una vivienda digna, a la salud.



