LÍNEA EDITORIAL
El nuevo bachillerato: la guinda al despropósito educativo
Como repite el Gobierno es un cambio de cultura escolar; un cambio que supone enterrar la cultura del esfuerzo

El nuevo bachillerato: la guinda al despropósito educativo
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Hoy se ha dado luz verde en el Consejo de ministros al último despropósito de la nueva Ley de Educación, en este caso la aprobación de un Bachillerato que permitirá a los alumnos obtener el título con un suspenso, e incluso someterá a votación de los profesores si el alumno pasa de curso con varias asignaturas sin aprobar.
Como repite el Gobierno es un cambio de cultura escolar; un cambio que supone enterrar la cultura del esfuerzo y que, aunque parecía casi imposible, empeora la legislación que existía hasta ahora. Se pretendería así preparar a los estudiantes desde un punto de vista más competencial que de conocimientos, sosteniendo así un falso dilema, como si fuera posible adquirir competencia alguna desde la ignorancia de los conocimientos sobre los que han de fundamentarse.
Los cambios, que son de calado y que no afectan solo a cuestiones formales, suponen también que la reforma se aboca a una imposible aplicación exprés, en el culmen de una chapuza que comenzó hace año y medio con la derogación de lo LOMCE y la aprobación por la puerta de atrás, en plena pandemia, de la que se va a convertir, por muchos motivos, en la inolvidable y desastrosa “ley Celáa”.
Cada vez que se da un volantazo de este tipo son los alumnos quienes más lo sufren. Los indicadores de calidad a nivel internacional nos retratan año tras año. Son los resultados que cabe esperar cuando un Gobierno cree que su tarea es educar a los ciudadanos desde la ideología.



