3 DE JUNIO

Mártires de la libertad y la misericordia

Los nuevos obispos beatos supieron, a pesar de la feroz oposición del régimen comunista, manifestar una fe y un amor ejemplar hacia su pueblo

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El Papa Francisco ha concluido su viaje apostólico a Rumanía con una multitudinaria ceremonia en Blaj, en la que han sido beatificados 7 obispos greco-latinos, mártires durante el comunismo,  y con una histórica visita a la comunidad “rom”, de origen gitano, a la que ha pedido perdón por el peso de las discriminaciones, segregaciones y maltratos que han sufrido por parte de tantos a lo largo de la historia, y a las que tampoco los cristianos hemos sido ajenos.

A menudo las resistencias y hostilidades que surgen en el corazón humano apartan a las personas y colocan sus intereses en abstracciones e ideologías. Los nuevos obispos beatos supieron, a pesar de la feroz oposición del régimen comunista, manifestar una fe y un amor ejemplar hacia su pueblo. Con gran valentía y fortaleza interior, aceptaron ser sometidos a un encarcelamiento severo y a todo tipo de ultrajes , con tal de no negar la pertenencia a su amada Iglesia. Con sus vidas entregadas, estos mártires de la fe nos han dejado a todos, y en particular al pueblo rumano, una preciosa herencia que se puede resumir en dos palabras: libertad y misericordia.  A eso estamos llamados, a llevar la luz del Evangelio a nuestros contemporáneos, a seguir luchando, como hicieron los obispos beatos, contra las nuevas ideologías que hoy siguen surgiendo. Estamos llamados a ser testigos, en definitiva, de libertad y de misericordia, haciendo prevalecer la fraternidad y el diálogo ante las divisiones, y a incrementar la fraternidad de la sangre, que encuentra su origen en el período de sufrimiento en el que los cristianos, dispersos a lo largo de la historia, se han sentido cercanos y solidarios.

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