25 de agosto de 2019

Los socios de Sánchez entregados al Agitprop

Por desgracia no es nuevo que determinados grupos antisistema se hagan notar cada vez que se celebra una cumbre de altos dirigentes internacionales 

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Tiempo de lectura: 1'Actualizado 13:32

Por desgracia no es nuevo que determinados grupos antisistema se hagan notar cada vez que se celebra una cumbre de altos dirigentes internacionales en algún lugar del mundo. Lo peculiar de la celebrada este fin de semana en la localidad francesa de Biarritz es que los protagonistas del boicot, la agitación callejera y la propaganda contra el G7 han sido los potenciales socios de Sánchez para la formación de un nuevo Gobierno, aquellos con los que sacó adelante la moción de censura contra el Ejecutivo de Rajoy, o en los que ha decidido apoyarse para gobernar Navarra. 

Por mucho que el ministro Marlaska haya intentado decir que cada cual tiene derecho a manifestarse para defender otras formas de entender el desarrollo social, la actuación al frente de la denominada contracumbre de EH-Bildu, Esquerra Republicana de Cataluña y Unidas Podemos no tiene justificación alguna. Diputados del propio Podemos, como Roberto Uriarte han afirmado que no ven incompatibilidad entre intentar poner patas arriba la Cumbre, en la que participaba el propio Sánchez, y luego querer gobernar con él. Por su parte otros como Otegi y la prófuga de la justicia, Marta Rovira han sido destacados cabecillas de la contracumbre. Estas formaciones no conocen siquiera el principio de no contradicción y han demostrado que son capaces de supeditarlo todo en aras de sus intereses particulares. Sin embargo, el PSOE de Sánchez, que aspira a gobernar para todos y a ser referencia de la socialdemocracia europea debería cuidarse de determinadas compañías, porque teniendo como amigos a populistas de extrema izquierda, separatistas y filoetarras no necesita enemigos.

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