Boletín

16 de junio

Los nuncios, el ejército silencioso del Papa para promover la paz

El cuerpo diplomático de la Santa Sede es el más antiguo del mundo y uno de los más prestigiosos

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Tiempo de lectura: 1'Actualizado 15 jun 2019

El cuerpo diplomático de la Santa Sede es el más antiguo del mundo y uno de los más prestigiosos. La no siempre conocida labor de mediación en guerras y conflictos en múltiples países es uno de los signos distintivos de los últimos pontificados, con momentos estelares como los intentos de Benedicto XV por evitar la I Guerra Mundial o el éxito de los buenos oficios de Juan Pablo II en 1978, que frenaron la escalada bélica entre Argentina y Chile. Francisco ha seguido de forma decidida esa estela en Venezuela y Nicaragua, con los rohinyás de Myanmar o en Siria e Irak, por citar algunos ejemplos. Cada mediación implica siempre unos riesgos, pero esa es la línea por la que el Papa quiere seguir apostando. Así se lo ha transmitido a los más de cien nuncios y representantes pontificios a los que ha reunido estos días para un encuentro en Roma.

Francisco espera de ellos que sean experimentados diplomáticos, pero antes les pide que sean genuinos representantes del Papa y de la Iglesia ante los gobiernos y los pueblos de todo el mundo. Hombres de comunión, diálogo y reconciliación, que no se encierren tras los muros de una embajada, sino que estén en contacto con la gente. En definitiva, testigos del Evangelio, volcados en ayudar al Papa a construir un mundo más fraterno, desde el respeto a la dignidad de todas las personas. La reforma de la curia vaticana a punto de concluir consagra esa figura del nuncio, donde la dimensión diplomática tradicional se refuerza con una labor pastoral más acentuada.

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