Línea editorial: "Johnson frente a la Unión Europea"
La salida de Gran Bretaña de la UE pivotó sobre un asunto muy complejo como fue el de los controles aduaneros en Irlanda del Norte y el papel del Tribunal de Justicia de la Unión

Línea editorial: "Johnson frente a la Unión Europea"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Boris Johnson ha hecho de sus excentricidades un estilo de Gobierno. Las cosas no le han ido del todo mal, a la espera de lo que suceda en los próximos meses tras la moción de confianza a la que le sometieron sus propios diputados. Sigue siendo primer ministro, lo que no se sabe es hasta cuándo. Y esto podría explicar el desafío que ha lanzado a la Unión Europea al modificar unilateralmente el Protocolo de Irlanda del Norte. La salida de Gran Bretaña de la Unión Europea pivotó sobre un asunto muy complejo como fue el de los controles aduaneros en Irlanda del Norte y el papel del Tribunal de Justicia de la Unión. Tres años más tarde Johnson y el sector más duro del Partido Conservador avalan una reforma unilateral.
Una decisión de esta naturaleza podría tener un impacto económico inmediato en las empresas y los trabajadores que gracias al Acuerdo de 2019 mantienen a Irlanda del Norte en el mercado interior de la Unión. Lo contrario implica levantar fronteras. Las dificultades se han ido subsanando con avances y medidas flexibilizadoras para evitar penalizar a los productores británicos. Ahora Johnson, lejos de mejorar a partir del acuerdo, opta por saltarse la legalidad internacional y romper el pacto. Un buen número de diputados conservadores están contra la unilateralidad de la medida, como la oposición laborista. En realidad, lo que Boris Johnson pretende es convertir a Irlanda del Norte en moneda de cambio y en objeto de sus cuitas políticas. La batalla legal está servida y la incertidumbre que esto generará no augura nada bueno, ni para el Reino Unido ni para la Unión Europea.



