Línea editorial: "Deseable estabilidad"
Taiwan, Corea del Norte y Ucrania han sido tres cuestiones clave en las conversaciones entre ambos mandatarios

Línea editorial: "Deseable estabilidad"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Los presidentes Biden y Xi Jin Ping se han reunido durante más de tres horas en el marco de la reunión del G-20 para tratar no solo de la Guerra de Ucrania y del papel de Rusia, sino del horizonte hacia el que caminan las relaciones internacionales. Si las informaciones que se desprenden de la reunión son ciertas, ambos mandatarios han establecido algunas líneas rojas en un clima que parece de cooperación. Que ambos países mantienen grandes diferencias es un hecho, pero el orden y la paz mundial exigen que esas diferencias se gestionen para evitar conflictos.
Taiwan, Corea del Norte y Ucrania han sido tres cuestiones clave en las conversaciones entre ambos mandatarios. Despejar de dudas una posible invasión de Taiwan, convencer al régimen de Corea de la necesidad de actuar de manera responsable y frenar la escalada nuclear con la que Putin alardea, son preocupaciones que China y Estados Unidos comparten. Es una buena noticia que ambos mandatarios hayan establecido una relación personal, más allá de las recurrentes conversaciones telefónicas, que pueda sostenerse sobre la confianza y la responsabilidad.
Todo ello no significa olvidar que el regimen chino no respeta los derechos humanos y tiene pretensiones de convertirse en una potencia hegemónica. Ahora se intensificarán los contactos diplomáticos y es de esperar que tanto China como Estados Unidos puedan profundizar en la cooperación sobre asuntos como el cambio climático, la estabilidad macroeconómica, la deuda internacional o la seguridad alimentaria.



