Boletín

13 de marzo

Libertad y derechos fundamentales

 

Tiempo de lectura: 1' Actualizado 11:17

Algunas manifestaciones feministas del pasado 8-M han dejado un bochornoso rastro de pintadas y mensajes ofensivos en diversos edificios públicos, incluidas iglesias y catedrales. Aunque esos mensajes busquen su justificación en la defensa de los derechos de la mujer, lo cierto es que  retratan una ideología sectaria y excluyente. Este fenómeno, que no podemos considerar anecdótico, plantea seriamente cuál es el significado de la libertad de expresión, ya que en muchos casos estamos ante una clara incitación al odio, a la discriminación y a la violencia. Cabe preguntarse por las consecuencias sobre la convivencia de la habitual impunidad de quienes atacan de esta forma derechos fundamentales como la libertad religiosa.

Es un debate abierto en todas las democracias la necesaria coordinación entre la libertad de expresión y la tutela de otros derechos fundamentales que pueden verse afectados. La libertad de expresión es esencial para la convivencia democrática pero no puede ser absoluta cuando resulta lesionada la dignidad de las personas en razón de su ideología, identidad o creencias religiosas. Por desgracia se observa una dejadez creciente de los poderes públicos a la hora de tutelar estos derechos, incluso cuando las leyes ofrecen la necesaria cobertura.

En todo caso estos hechos deberían despertar en el conjunto de nuestra sociedad el deseo de un reencuentro, de un diálogo sereno con el diferente, de una construcción común que evite las trincheras, aunque sean ideológicas.  

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