LÍNEA EDITORIAL
Un horizonte de desafíos globales
En su discurso al Cuerpo Diplomático el Papa ha recordado hoy que existen una serie de valores permanentes, innegociables, que se sitúan más allá de todo consenso

Un horizonte de desafíos globales
Madrid - Publicado el - Actualizado
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En su discurso al Cuerpo Diplomático el Papa ha recordado hoy que existen una serie de valores permanentes, innegociables, que se sitúan más allá de todo consenso. Son cuestiones tan decisivas como el derecho a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, o el derecho a la libertad religiosa, puesto en riesgo hoy en tantos lugares del mundo. Con respecto al fenómeno migratorio, Francisco ha insistido en que es necesario dar vida a un sistema coherente e integral de gestión política y de asilo, de modo que se compartan las responsabilidades en la recepción de migrantes, la revisión de las solicitudes de asilo, y la redistribución e integración de cuantos puedan ser acogidos, de manera que afrontemos de manera integral este reto global.
En un momento especialmente delicado por la crisis de confianza que atraviesa la diplomacia multilateral y por las formas de colonización ideológica que no dejan espacio a la libertad de expresión y que ponen en práctica una sectaria cultura de la cancelación, el Papa ha hecho una apuesta decidida por el diálogo y la fraternidad.
Se está elaborando un pensamiento único que obliga a renegar de la historia o, peor aún, a reescribirla desde categorías contemporáneas. Pero la pandemia, como también la cuestión migratoria o el cambio climático, muestran que nadie se puede salvar por sí mismo, y que la cerrazón y el sectarismo ideológico no son útiles para afrontar los grandes desafíos de nuestro tiempo. Por eso carece de sentido que, mientras existe una mayor interconexión de los problemas, sigamos promoviendo una mayor fragmentación de las soluciones.



