Madrid - Publicado el - Actualizado
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Lo ocurrido en el Congreso con la aprobación mayoritaria de una proposición de ley del PSOE contra la Ley de Educación vigente, con el apoyo de Podemos y Ciudadanos, supone un serio aviso al gobierno sobre la forma con la que va a tener que gobernar. Por más que el PP tenga la mano tendida y una confesada voluntad de pactar, en algunas materias de particular sensibilidad social se puede topar con la cezarrón de una oposición que haga difícil llegar a acuerdos. El ministro de Educación y portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, ha dicho esta mañana en COPE que hay un resquicio para un pacto educativo. Ciertamente lo hay, siempre que predomine el servicio al bien común sobre el sectarismo. En todo caso, es importante que ese acuerdo proteja adecuadamente el derecho a la libertad de educación reconocido y protegido por la Constitución, y en so el PP tiene una especial responsabilidad.Mariano Rajoy, en su discurso de investidura, ofreció suspender la efectividad de las reválidas, uno de los aspectos más conflictivos de la implantación de la LOMCE. El PSOE deberá decidir si de verdad tiene una voluntad de contribuir a los grandes acuerdos de legislatura o si va a jugar con el oportunismo y con la política de lo que interese en cada momento, plegándose al radicalismo de Podemos. Si hay una cuestión en la que el PSOE debiera cooperar de forma leal es la de asentar las bases de un pacto de Estado en educación que permita acabar con el sectarismo y con la provisionalidad de nuestras leyes educativas.



