Madrid - Publicado el - Actualizado
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Aun parece lejos de conocerse hasta dónde llegará la tormenta suscitada por la dimisión de Esperanza Aguirre. De momento, el PSOE pretende aprovechar este terremoto político dejando a un lado que el centenario partido tiene los pies de barro. En todo caso, la dimisión de Aguirre implica la asunción de una responsabilidad política con independencia de lo que los tribunales dictaminen finalmente sobre los casos de corrupción que han afectado a miembros del PP madrileño. La desazón y desconfianza crecientes que el fenómeno de la corrupción está provocando en la sociedad, requieren gestos contundentes de los partidos. Con machacona insistencia, incluidos sus discursos de estos días en México, el Papa Francisco denuncia la corrupción como “la gangrena de un pueblo”, y explica el corrupto es alguien que se siente ganador, se erige en juez de los demás y tan solo busca la complicidad de quien le puede ayudar. El hispanista como Jimmy Burns Marañón, que acaba de publicar una nueva biografía del Papa, afirma hoy en el diario ABC que si los políticos españoles leyesen más a Francisco ya habría gobierno de amplia coalición en nuestro país. Bastaría con el sentido común y dejar de lado los enfrentamientos ideológicos. Sería, además, la mejor ocasión para acabar conjuntamente con la corrupción con decisiones contundentes y ejemplares cara a la sociedad.



