Madrid - Publicado el - Actualizado
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En Libia han fallecido asesinadas más de sesenta y cinco personas tras un atentado en un centro de policía. Un año después del atentado contra Charlie Hebdo, París ha registrado un nuevo tiroteo a las puertas de una comisaría de policía tras el que ha fallecido un presunto terrorista. El yihadismo no cesa en su afán de sembrar aquí y allá el terror. ¿Cómo responder a este desafío? Esa es la pregunta al comienzo de un nuevo año en el que, estamos seguros, esta ideología de muerte seguirá golpeando. Siria sigue siendo una cuestión pendiente que necesita una solución inmediata. Este país está siendo asolado y su inestabilidad irradia violencia y caos hacia el resto del mundo. Las últimas noticias acerca de la ruptura de relaciones entre Irán y Arabia Saudí y el recrudecimiento de la enemistad entre chiítas y suníes, no están poniendo las cosas nada fáciles. 2016 se inicia con un reto: aunar esfuerzos contra un enemigo común. El yihadismo no solo amenaza a Occidente y su forma política de existencia, sino que amenaza a la humanidad porque su primera y principal víctima son las poblaciones civiles, la convivencia en paz y la seguridad. Las acciones militares y de inteligencia tienen que ir de la mano de la política, sin olvidar la tarea educativa, la integración social y el imprescindible diálogo interreligioso.



