La seguridad de Ceuta y Melilla

Madrid - Publicado el - Actualizado
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La visita que realiza hoy Pedro Sánchez a las ciudades españolas del Norte de África muestra a las claras cual ha sido uno de los principales motivos que le han impulsado a reconocer la posición de Marruecos sobre el Sahara. No caben muchas dudas de que el Gobierno español haya pedido a Marruecos, como contrapartida, la seguridad de Ceuta y Melilla, así como el control de sus fronteras frente a las corrientes migratorias subsaharianas. A medida que pasan los días y al margen de las explicaciones que hoy ofrece en el Congreso el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se hace más evidente que la decisión de Sánchez ha sido preparada a lo largo de múltiples consultas con los Estados Unidos, la Unión Europea, el nuevo enviado de la ONU en el Sáhara y el propio Marruecos, aunque no así con Argelia, que se ha visto desagradablemente sorprendida.
Así lo recoge la prestigiosa revista tunecina editada en París, "Jeune Afrique". No es que Marruecos vaya a renunciar ahora a sus reclamaciones sobre Ceuta y Melilla, sino algo más simple: su congelación por un tiempo, que puede calcularse en función de la evolución de las relaciones hispano-marroquíes y, por extensión con la Unión Europea. En cuanto al temor de que Argelia corte los suministros de gas a España como represalia, no parece que, de momento, esto vaya a suceder. Otra cosa es que eleve el precio de su gas cuando expire el contrato vigente firmado el pasado mes de octubre.



