El ministro abre un nuevo frente
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Madrid - Publicado el
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Lo que no pretenderá el ministro de Transportes, Óscar Puente, es que el presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, Ignacio Barrón, mantenga silencio sobre las conclusiones a las que va llegando esta comisión independiente porque éstas contradigan lo que ha dicho el ministro o no contribuyan a su estrategia. Máxime cuando Puente, experto en abrir frentes, ha desoído el aviso que la CIAF ya había hecho en 2019 sobre la "antigüedad de los carriles" de la línea Madrid-Sevilla. El ministro se ha pasado días sembrando la opinión pública de cortinas de humo sobre la causa del accidente de Adamuz.
El presidente de la CIAF ha prestado un importante servicio al ofrecer las primeras conclusiones que clarifican lo ocurrido cuando ha dicho que “todo parece indicar que la causa principal es la soldadura”. Barrón no habla desde la estrategia política sino desde la cualificación técnica de la que carece Óscar Puente. Presionar a Ignacio Barrón para que no haga declaraciones públicas “mientras investiga el accidente” es una intromisión ilegítima en la forma de trabajar de la CIAF. A estas alturas lo que necesitan las víctimas y la sociedad es conocer la verdad que se tenga sobre lo ocurrido cuanto antes, aunque esa información implique que se deban sacar las consecuencias de la irresponsabilidad de los gestores por el estado de la vía de alta velocidad. Óscar Puente debería dejar las tretas de manipulación del lenguaje, como ha ocurrido a la hora de explicar qué entendía por “renovación integral” de la vía Madrid-Sevilla, y afrontar las consecuencias morales y políticas de un accidente que ha costado 45 vidas.



