Huawei, un gigante de las telecomunicaciones bajo sospecha

Fundada en 1987 por un antiguo ingeniero del Ejército chino, la compañía se extiende por todo el mundo, pero EEUU teme que el régimen de Pekín esté detrás

Huawei, un gigante de las telecomunicaciones bajo sospecha

 

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Corresponsal en Asia

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 19:46

La detención en Canadá de Meng Wanzhou, hija del fundador de Huawei y directora financiera de la compañía, ha puesto en la diana a este gigante de las telecomunicaciones, al que Estados Unidos investiga por, presuntamente, haber violado las sanciones contra Irán. El arresto de Meng Wanzhou, sobre la que pesa una orden de extradición pedida por un tribunal de Nueva York, ha reabierto la guerra comercial entre Washington y Pekín días después que Trump y Xi Jinping acordaran una tregua de noventa días durante su encuentro en la cumbre del G-20 en Argentina.

Con 180.000 empleados y unos ingresos que este año superarán los 100.000 millones de dólares (88.000 millones de euros), Huawei fabrica la mitad de las redes de telecomunicaciones del mundo y en verano superó a Apple como segunda marca en venta de móviles. A pesar de su expansión por todo el planeta, Huawei tiene problemas para acceder al mercado estadounidense por miedo a que ponga en peligro la seguridad nacional, ya que su fundador, Ren Zhengfei, es un antiguo ingeniero del Ejército chino. Temiendo que sus equipos escondan un “Caballo de Troya” al servicio del autoritario régimen de Pekín, Australia, Nueva Zelanda y el Reino Unido también han vetado este año a Huawei en sus redes de internet 5G.

Tras licenciarse del Ejército Popular de Liberación, Ren Zhengfei fundó Huawei en 1987 con poco más de 3.000 euros en la ciudad de Shenzhen, donde al principio actuaba como agente de ventas para una empresa que fabricaba equipos de comunicaciones en la vecina Hong Kong, entonces colonia británica. Ni el tiempo ni el lugar son fruto de la casualidad. Este antiguo pueblo de pescadores fue la primera “zona económica especial” de China en beneficiarse de la apertura al capitalismo ideada por Deng Xiaoping tras la muerte de Mao Zedong en 1976. Convertida hoy en una vibrante megalópolis de diez millones de habitantes plagada de rascacielos de cristal, galerías comerciales de lujo y autopistas de diez carriles, Shenzhen es el mejor ejemplo del desarrollismo chino de las cuatro últimas décadas al ubicarse en el corazón de la “fábrica global” que se extiende por la industrializada provincia de Cantón (Guangdong).

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Dentro del proceso de modernización emprendido en el país, Huawei empezó renovando las arcaicas centralitas telefónicas del mundo rural con el centenar de empleados que tenía en 1992. Entre sus modelos para el campo destacaban algunos “a prueba de ratones” con cables especiales antirroeduras. Cinco años después, dicha experiencia le sirvió para dar el salto al extranjero entrando en naciones en vías de desarrollo de Asia y África. En 2000, los ingresos rebasaron la barrera psicológica de los 100 millones de dólares y, en 2004, firmó su primer contrato en Europa con la operadora holandesa Telfort.

Desde entonces, Huawei no ha hecho más que crecer de forma exponencial y, en 2006, los ingresos de las ventas al extranjero superaron por primera vez al mercado chino. Hoy hace negocios por todo el mundo y su fundador, Ren Zhengfei, atesora a sus 74 años una fortuna estimada en 3.400 millones de dólares (2.990 millones de euros).

Frente a las sospechas de que el autoritario régimen de Pekín está detrás, la compañía insiste en su carácter privado y asegura que su presidente-fundador solo tiene poco más de un 1 por ciento de las acciones, mientras que el resto ha sido repartido entre casi la mitad de sus 180.000 empleados en función de sus cargos, méritos y el tiempo que llevan trabajando.

Aunque Ren Zhengfei ha delegado la gestión de la compañía en un consejo de dirección con presidentes rotatorios, su hija, Meng Wanzhou, ascendió este año a una de las cuatro vicepresidencias sin perder su cargo como directora financiera. Aunque su padre insiste en que ninguno de sus hijos le relevará al frente de la compañía, el nombramiento de Meng Wanzhou ha disparado entre los medios chinos todas las especulaciones como posible “heredera” de Huawei.

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