Este es el alemán que quiere presidir la Comisión Europea

Manfred Weber es jefe del grupo parlamentario del Partido Popular Europeo

Manfred Weber, candidato a presidir la Comisión Europea

Manfred Weber, candidato a presidir la Comisión Europea Alexander Pohl Cordon Press

Corresponsal de COPE en Berlín

Rosalía Sánchez Berlín

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 22:01

Hace ya tiempo que no sucede nada en Bruselas sin pasar antes por el despacho de Manfred Weber. Como jefe del grupo parlamentario del Partido Popular Europeo, ha mostrado habilidad en el establecimiento y gestión de los debates y ha mostrado un perfil bastante más duro que el de Jean Claud Juncker. Su candidatura a presidir la Comisión Europea llega en un momento muy oportuno para su partido, la Unión Socialcristiana de Baviera, que en octubre se enfrenta a elecciones regionales y podrá exhibir por primera vez a un bávaro aspirando al más alto cargo de la Unión. Weber es sin duda un europeísta convencido, lleva en su ADN político la tríada de Franz Josef Strauss: “Baviera es nuestro hogar, Alemania es nuestra patria, Europa es nuestro futuro”. Pero es partidario de la Europa de las naciones que choca a menudo con las reformas que intenta liderar el francés Manuel Macron, quien por cierto se ha reunido con Weber en su despacho y a solas para tratar esas reformas. La canciller Merkel aprecia su naturaleza tranquila y servicial, pero ha tardado dos días más de los prometido en expresar públicamente su apoyo a esa candidatura. El retraso está más relacionado con sus problemas con la CDU, que a principios de verano mantuvo un pulso con la Cancillería que estuvo a punto de hacer saltar por los aires el gobierno de la gran coalición, que con la persona de Weber, con quien tiene muy buena sintonía.

“Baviera es nuestro hogar, Alemania es nuestra patria, Europa es nuestro futuro”

“Europa necesita un nuevo comienzo y más de democracia”, ha dicho en Twitter al anunciarse como candidato y sin precisar qué grado de democracia quiere añadir al espacio europeo y en un tono un tanto beligerante. “Hoy en día se trata de la autodefensa de los intereses de Europa y de la defensa de nuestros valores, porque nos atacan desde fuera y desde dentro", ha escrito en la red social, “por ello, la UE necesita avanzar hacia una Europa mejor, más unida y más democrática”. Uno de los episodios en los que mejor se ha retratado políticamente fue cuando, en 2013, Weber rechazó un informe crítico con la erosión de los derechos democráticos en Hungría asegurando que era un ataque político de la izquierda y justificando así a Viktor Orbán con disgusto para la mitad de su grupo parlamentario europeo, que debe nominarlo en 8 de noviembre en Helsinki. Precisamente la próxima semana se verá ante el mismo espejo, cuando el Parlamento Europeo se pronuncie sobre la posibilidad de expedientar a Hungría por violación de derechos fundamentales.

Su formación de ingeniero técnico le ha proporcionado un grado notable de pragmatismo y su fe católica es la que le sigue llevando a la iglesia cada domingo y “siempre que puedo una semana al año en un monasterio, para obtener aliento y nuevo impulso”. De niño tocaba la trompeta en el conjunto de viento de la parroquia y durante dos décadas la guitarra en una banda que actuaba en los bailes locales. Quienes trabajan con él destacan que “es muy competente” y “tiene una gran paciencia”. En su propio partido es considerado un liberal, moderado y “anti Söder”, en referencia al actual hombre fuerte. Ha acusado a Putin de llevar a cabo “una guerra moderna contra occidente, contra nuestros valores y nuestro estilo de vida”. Y a las bravatas de Trump ha contestado: “estamos afavor de la libertad de comercio, si Trump levanta nuevos muros, Europa construirá nuevos puentes”.

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