Diez momentos claves que forjaron a Putin

Su dura infancia en Leningrado o la caída de la URSS, entre los momentos que han influido en el nuevo 'zar' 

Diez momentos claves que forjaron a Putin

 

RICARDO MARQUINA | CORRESPONSAL EN MOSCÚ

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 16:05

Vladimir Putin ha vuelto a revalidar su cargo al frente del Kremlin, con un aplastante e innegable apoyo popular, pese a las numerosas irregularidades vividas en la jornada de votación. Para entender el carácter del líder que ha marcado la vida de la Rusia moderna, nos acercamos a 10 momentos clave de su vida.

Infancia dura en Leningrado: Hijo de una familia que sufrió la guerra, sus dos hermanos mayores murieron, uno de ellos en el cerco de Leningrado. Su familia como todas las de su generación, vivió siempre obsesionada con la guerra y el hambre. El Joven Vladimir destacó en sus estudios de Derecho y fue rápidamente reclutado por el KGB.

Derrumbe de la URSS: La desintegración de la URSS y la pérdida de inmensos territorios, recursos e influencia fue un trauma para la generación de Putin, él mismo calificó la desaparición de la Unión Soviética como “la catástrofe geopolítica más grande del siglo” XX. En su vida como presidente su prioridad sería devolver a Rusia la gloria y la influencia perdidas.

La decadencia de los 90: El caos, la violencia y la ruina que llegó en los 90 tras el derrumbe socialista sería asociada para siempre por toda una generación de rusos, y también por Vladimir Putin, con democracia y liberalismo. El pozo negro en el que se sumió Rusia en los 90 marcaría definitivamente el rechazo de Putin por la “democracia liberal”.

Llegada al poder a finales de 1999: En la noche vieja de 1999, un Yeltsin acabado como político por el alcohol y los fracasos económicos, cede el mando, por sorpresa, a Putin, desconocido para el gran público. Vladimir Putin había alcanzado su primera meta, lejos de ser la última.

La segunda guerra de Chechenia: Cuando Putin llega al poder Chechenia estaba sumida de nuevo en la guerra, entre los separatistas islamistas y las fuerzas federales. Tras comandar una campaña militar brutal, Putin consiguió tejer una serie de alianzas con líderes regionales e instaurar de nuevo la soberanía rusa. Fue su primera gran victoria político militar.

Hundimiento del Submarino Kursk: el 12 de agosto de 2000, con Putin ya como presidente, naufragó el submarino Kursk, murieron sus 118 tripulantes. Esta desgracia demostró a las claras que el las Fuerzas Armadas rusas estaban en un estado deplorable. Desde entonces los esfuerzos económicos por tener un ejército avanzado han marcado todos los gobiernos de Putin.

Terrorismo Islamista: Los salvajes atentados, relacionados al separatismo islamista checheno, como en 2002 en Moscú, en el teatro Dubrovka (170 muertos) o Beslán en 2004 (334 muertos de ellos 186 niños), convencieron al Presidente de que la mano dura era la mejor opción. Desde entonces el control de la prensa aumentó y la libertad de prensa sufrió un rápido retroceso.

Recuperación económica: Durante sus dos primeros mandatos, del 2000 al 2008 Rusia experimento una mejoría notable, debido en gran medida a los precios de los hidrocarburos. La grandeza económica estaba salvada, tocaba trabajarse la grandeza internacional.

La guerra de Georgia: En agosto de 2008, con Vladimir Putin en un hipotético segundo plano, como Primer Ministro, y Dmitri Medvedev como presidente, el entonces presidente georgiano lanza una campaña militar para retomar el control de Osetia del Sur, una región del norte de su país. El Ejército ruso responde con fuerza y en 5 días controlaba la situación. En aquel momento quedó claro que Rusia no permitiría a nadie intentar marcar directrices en lo que considera como su “área de influencia”.

Maidan y la anexión de Crimea: Tras las violentas protestas de Ucrania y el derrocamiento de su presidente Victor Yanukovich por unas fuerzas que amalgamaban a demócratas liberales pro europeos y ultra derecha anti occidental, Putin, de nuevo Presidente, da el golpe de mano que apuntalaría por mucho tiempo su popularidad. En una jugada maestra, aprovechando el caos en Ucrania tras el derrumbe del gobierno, despliega el ejército ruso en la Península de Crimea y rápidamente organiza un referéndum de anexión a Rusia, sin validez internacional alguna, donde vence por abrumadora mayoría la anexión con Rusia. La obra estaba completa. El poderío ruso había vuelto, esta vez para quedarse.

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