El desgarrador diálogo entre el padre de un yihadista de la sala Bataclan y una de sus víctimas

Lola y Samy murieron en la sala Bataclan. Ahora sus padres publican un libro para "romper con el odio"

Sala Bataclán en imagen de archivo

 

@asuncionserena

Corresponsal en París

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 13:42

Lola Salines y Samy Amimour murieron en la sala Bataclan el 13 de noviembre de 2015. Los dos tenían 28 años. Ella fue asesinada por el comando yihadista al que pertenecía Samy, mientras que este fue abatido por la policía pocos minutos después. 

Sus padres respectivos, Georges Salines y Azdyne Amimour, han decidido escribir un libro bajo el título "Il nous reste les mots" (Nos quedan las palabras). La obra, que publica la editorial Robert Laffont, es un diálogo desgarrador entre el padre de un terrorista y el de una de sus víctimas. 

Lola devoraba la vida como si supiera que no iba a durar

El proyecto surgió a partir de febrero de 2017, después de que Azdyne Amimour intentara hablar con Georges Salines, que presidía una de las asociaciones de víctimas del atentado en el Bataclan. El primero quería "romper el odio y asociarme al dolor de los padres de las víctimas", el segundo aceptó verle porque quería "comprender las razones que habían llevado a jóvenes de la edad de mi hija a cometer esta masacre atroz". 

En el libro, los dos hombres comienzan hablando de sus hijos respectivos. De Lola, una chica extrovertida, hija de médicos, dos hermanos, que "devoraba la vida como si supiera que no iba a durar". De Samy, tímido, que abandonó sus estudios de derecho para trabajar en la empresa municipal de transportes de París mientras se iba radicalizando. "Reunía todos los ingredientes para caer: un malestar identitario, una serie de fracasos, su sed de conocer el islam, su carácter influenciable", asegura su padre.

Azdyne Amimour dice que ha perdido a su hijo más de una vez. La primera cuando abandonó su casa y se fue a Siria en septiembre de 2013. La segunda, en junio de 2014, cuando viajó a Siria para buscarlo y descubrió a un joven completamente metamorfoseado. La tercera y definitiva, el 13 de noviembre de 2015. 

Los terroristas están muertos y mi perdón no les serviría, como tampoco les perjudicaría mi odio eterno

Los dos padres describen las horas y días tras el atentado del Bataclan, y las relaciones con sus hijos ya muertos. "Para mí, tras la muerte no hay nada, afirma Georges Salines, mi hija no tiene hoy más existencia que la que tenía antes de morir, pero ha vivido y en cierta forma es una realidad indeleble". "Yo creo en la resurrección", comenta por su parte Azdyne Amimour, "todos los días pido a mi Dios que Samy sea perdonado", sin embargo, no sabe si él debe perdonar o no a su hijo. Para el padre de Lola, los terroristas están muertos y "mi perdón no les serviría, como tampoco les perjudicaría mi odio eterno". 

Los dos hombres hablan del sentimiento de culpabilidad que les acompaña, a uno por no haber podido evitar la muerte de Lola, al otro por no haber podido o sabido detener a Samy. 

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