La caravana centroamericana se organiza para llegar a Ciudad de México

Miles de personas desesperadas tratan de llegar a los Estados Unidos

Migrantes recobran fuerzas mientras esperan ayuda del Gobierno mexicano

JUCI03. JUCHITÁN (MÉXICO), 31/10/2018.- Integrantes de la caravana de migrantes centroamericanos que se dirigen a Estados Unidos hacen fila para recibir alimentos el municipio de Juchitán, en el estado de Oaxaca (México) hoy, miércoles 31 de octubre de 2018. Los migrantes que acampan hoy en Juchitán han aprovechado su estancia en esta ciudad del Istmo del Tehuantepec, en el sureño estado de Oaxaca, para recobrar fuerzas mientras esperan ayuda del Gobierno de México para trasladarse a la capital del país. Muchos de los migrantes recorrían este miércoles las calles de Juchitán, pidiendo aunque sea una o dos monedas, a los habitantes de esta ciudad, que aún no repara sus grietas del terremoto del 7 de septiembre de 2017. EFE/Luis Villalobos Luis Villalobos

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Redactora de informativos

Tiempo de lectura: 4' Actualizado 16:36

Era el 12 de Octubre cuando de la ciudad hondureña de San Pedro Sula, una caravana de más de seis mil personas empezaba una diáspora que les ha llevado ya a atravesar tres de las fronteras centroamericanas. El objetivo, el más difícil: cruzar la de Estados Unidos. A pesar de estar a 1500 kilómetros de distancia de la frontera, las amenazas del presidente norteamericano Donald Trump han sido constantes. Lo último de estas 24 horas es que está dispuesto a desplegar a 15000 militares para evitar que lleguen al país. Son “los nadies”, como los describía el poeta Eduardo Galeano: “los nadies, los dueños de nadie, los ningunos, los ninguneados, los que no son aunque sean...”. Los que huyen de no tener nada. Los expertos no se ponen de acuerdo si detrás de este éxodo humanitario hay intereses políticos, mas que intenciones espontáneas fruto de la violencia y desigualdad.

La realidad es que son vistos como una amenaza humanitaria que no se rinde. De momento desde la ciudad hondureña con más violencia del país de donde salieron, han recorrido ya más 1500 kilómetros. Honduras, Guatemala, El Salvador, la tierra de “los nadies” que está dispuesta a seguir protagonizando un éxodo masivo. Vemos hombres que se suman a esas caravanas, pero vemos también muchas mujeres y niños que huyen de la miseria, de la violencia de sus países. Ese es el principal argumento que les mueve a seguir haciendo kilómetros.

La caravana que comenzaba a andar a las cinco de la mañana de este jueves, ha decidido cambiar de ruta considerando "La delicada condición de salud, especialmente de los niños,porque  implica riesgos por  la falta de acceso a servicios médicos en la ruta hacia Oaxaca". Al parecer la carretera de Juchitán hacia la ciudad de Oaxaca "es angosta con curvas, cerros y pocos pueblos con infraestructuras para recibir a estas personas desplazadas". Denuncian que tenían un plan para atravesar Oaxaca en 70 autobuses pero que  por "las presiones del gobierno federal  de Méjico retiraron su apoyo, dejando al Éxodo la única  opción de seguir hacia Veracruz a pie". En un comunicado exigen a las autoridades mejicanas que "se movilicen de manera responsable para resguardar la seguridad e integridad física de las mujeres, niños, hombres y familias desplazadas que caminarán por esta ruta". 

Los primeros que salieron tenían como objetivo llegar a Juchitán en el Estado de Chiapas. Pero cruzar el río por la frontera de El Salvador supuso muchas detenciones. Cientos de personas han sido detenidas por las autoridades mexicanas y encerradas enCentro de Detención (CD) “Estación Migratoria Siglo XXI”. Ahora que empiezan a ponerlas en libertad son atendidas por diferentes organizaciones como Entreculturas, el Servicio Jesuita a Refugiados en México, Andrea Villaseñor es su portavoz: “La situación en Tapachula persiste con la gente que están detenidos desde la semana pasada, han empezado a salir de los centros de inmigración y se les está brindando asesoría jurídica y psicosocial con el apoyo del ACNUR ( Agencia de Ayuda al Refugiado de Naciones Unidas)”. Pero la realidad, explica Villaseñor es que “se sigue deteniendo personas, y persiste la situación de que más y más personas siguen solicitando asilo y refugio”. Sin embargo, desde Entreculturas no se atreven a dar cifras porque la atención que están recibiendo es muy dispersa.

Por la información que trasciende de las organizaciones que están trabajando con ellos, la caravana está muy diseminada. Se habla de más de 10.000 personas en México. Hay un importante grupo que se encuentra ya en Huixtan y se organiza para llegar a Ciudad de México, “se está viendo la posibilidad de desplazarse en autobuses para recorrer la distancia que separa la zona donde están ahora, en Chiapas, con mayor seguridad”, explica Villaseñor. Por otro lado en El Salvador siguen cruzando la frontera con México en su mayoría por el río y suponen las organizaciones, que esos grupos se organizan para unirse a los que esperan en Tapaxula donde se están agrupando en grupos de 400 y 500 personas. “Hacer el seguimiento de estos migrantes están resultando más difícil”, explican desde Entreculturas, “Siguen saliendo personas de El Salvador estos días se estaban agrupando para venir hacia Méjico, serán grupos más pequeños de 800 a mil personas”.

La red jesuita de migrantes que trabajan en Centroamérica en la frontera sur aseguran que “si bien el paso de personas migrantes es un hecho que viene ocurriendo desde hace muchos años, lo cierto es que, desde los años 80, no habíamos tenido noticia de un evento de esta magnitud en el cual miles de personas están buscando, de manera desesperada, ingresar a México con la finalidad de buscar protección”. En un comunicado aseguran que “la diferencia sustancial entre lo ocurrido con las personas refugiadas guatemaltecas en la frontera con Campeche y esto que ocurre hoy en Tapachula, radica en que hasta el momento ningún país centroamericano se encuentra en “conflicto armado”. Reiteramos que el origen de la Caravana responde a un contexto de violencia y pobreza generalizada en donde las condiciones mínimas de vida digna y respeto a los derechos humanos no han sido garantizadas, lo que obliga a miles de personas a desplazamientos forzados, como los que estamos presenciando”.

Las organizaciones que trabajan sobre el terreno lanzan una alerta de ayuda. UNICEF estima que son 2.300 los niños que viajan en esta caravana, “necesitan protección y acceso a servicios esenciales como atención sanitaria, agua limpia y saneamiento adecuado”. Denuncian que “el largo y duro viaje ha dejado a los niños expuestos a las inclemencias meteorológicas, como altas temperaturas peligrosas, y con un acceso limitado a refugios apropiados. Algunos ya han caído enfermos o han sufrido deshidratación, según equipos de UNICEF en el terreno”.

Save the Children alerta de que “una mayor militarización de la frontera entre Estados Unidos y México y el bloqueo del acceso al asilo para las familias que huyen de la violencia tienen el potencial de aumentar el miedo y el trauma para los niños, niñas y adolescentes que, además, ya han sufrido un viaje agotador”. Esta ONG recuerda que en la actualidad hay más de 13.000 menores no acompañados retenidos en Estados Unidos y que el Gobierno estadounidense debe asegurar que los recién llegados reciban un trato humano. Asimismo, la ONG pide a los países de tránsito que cumplan sus responsabilidades y que defiendan y brinden protección a todas las familias vulnerables.

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