PP CASADO (Previsión)

Andalucía, el primer gran examen para el liderazgo de Pablo Casado

Patricia de Arce

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 11:36

Patricia de Arce

Andalucía volverá a convertirse en campo de pruebas de la política nacional y sus más que probables elecciones anticipadas serán el primer gran examen a superar por el presidente del PP, Pablo Casado, con unos resultados que pueden determinar su liderazgo y sus posibilidades de llegar a la Moncloa.

Si como todos esperan ya la presidenta andaluza, Susana Díaz, adelanta los comicios, la dirección nacional del PP deberá decidir en qué medida se vuelca Casado en la campaña autonómica para apoyar a Juanma Moreno.

Los populares de Andalucía dan por hecho esa ayuda, y fuentes de la dirección regional apuestan por que Casado tenga una campaña paralela a la de Moreno, parecida a la que en su momento hizo Mariano Rajoy en Galicia para apoyar a Alberto Núñez Feijóo en su primera contienda electoral para ser presidente de la Xunta.

Génova no da muchas pistas aún sobre el plan a trazar pero desde la dirección nacional apuntan a Efe que podría buscarse un programa mixto, con Casado protagonizando algunos actos en solitario pero también acompañando en otros a Moreno.

En lo que sí confían es que en esta primera cita con las urnas ya se va a notar, y para bien, el "efecto Casado". Porque "la gente está más ilusionada que nunca", recalca a Efe otro miembro de la cúpula nacional.

Pero no todos son tan optimistas. En Andalucía, los populares ven lejana la posibilidad de repetir lo ocurrido en 2012, cuando el PP ganó por primera vez -aunque no gobernó- y no ocultan su preocupación porque el resultado pueda ser malo.

A la espera de contar con nuevos sondeos, no descartan ninguna opción, incluida la más agorera, la de Ciudadanos superando al PP y dejándole en tercer lugar.

Si eso ocurre no solo supondría un fracaso para Juanma Moreno. Dejaría a Casado en mala posición, con pocas perspectivas de hacerse con el Gobierno, y sumiría al PP en una nueva crisis.

Pero es una hipótesis en la que nadie quiere pensar, y en el partido esperan que la situación sea otra muy distinta: quedar segundos y sumar con Ciudadanos para poder gobernar.

Eso colocaría al partido naranja y a su líder, Albert Rivera, en la tesitura de elegir si apuesta por el cambio o propicia continuismo en una región que lleva casi cuatro décadas de gobiernos socialistas.

Ante ese dilema quieren ver los populares a Rivera. Pero en el PP andaluz advierten de que el líder de Ciudadanos tiene muy clara la importancia de estos comicios y ya lo está demostrando.

Así, mientras Pablo Casado optó ayer por Barcelona para continuar con su discurso sobre Cataluña, que ha copado su estrategia política esta última semana, Rivera estaba ya en Málaga haciendo precampaña.

Entre los barones que asistieron a la Junta del PP ayer en Cataluña -muchos se ausentaron- estaba Juanma Moreno, quien desde Barcelona lanzó su primer mensaje tras conocerse el viernes la ruptura del pacto de Ciudadanos y PSOE: criticó el "show" urdido entre ambos partidos para provocar un adelanto electoral "innecesario".

Pablo Casado, sin embargo, no habló en ningún momento de Andalucía y dedicó todo su discurso a Cataluña.

"El partido se juega en Andalucía, lo tienen que ver en Génova", subraya un dirigente andaluz, que en cualquier caso destaca la buena relación de Moreno con Casado, a pesar de que el presidente regional del partido apoyó en las primarias a Sáenz de Santamaría, y están convencidos del compromiso del líder nacional en esta próxima batalla electoral.

Una carrera que pondrá a prueba, por otra parte, la cohesión del PP de Andalucía. En las primarias, fue una de las regiones donde más se visualizó la división entre partidarios de Casado y de Santamaría, sobre todo en la segunda fase, cuando el bloque que previamente apoyaba a María Dolores de Cospedal se puso del lado del ahora líder.

Pero con la renovación ya terminada y ante la proximidad de elecciones toca sumar fuerzas, y en la dirección confían en que irán todos a una.

Hay, por otro lado, un temor en el partido. Que esta primera gran cita con las urnas se vea afectada por un calendario judicial adverso y por la posibilidad de que Pablo Casado acabe declarando como investigado ante el Supremo por el caso de su máster. En las próximas semanas se sabrá.

Ahora toca esperar a que Susana Díaz se decida para convocar. Desde el PP andaluz aseguran que la presidenta autonómica ya está haciendo una encuesta para estudiar sus posibilidades y, a partir de ahí, decidir la fecha.

En las quinielas del partido de Casado apuestan sobre todo por noviembre, entre otras cosas, dicen, para que a Díaz le dé tiempo a aprobar en el Parlamento proyectos sociales pendientes que le pueden dar votos.

Calculan así que podría convocar para el 18 o el 25 de noviembre, y no descartan el 2 de diciembre, aunque esta última fecha obligaría al PP a mover su convención nacional, prevista para ese fin de semana.

Pero hay quien no descarta que la presidenta de la Junta recule si ve que PP y Cs pueden sumar, y estire hasta marzo para tener más posibilidades.

Aunque ésa, advierten también, es la opción menos deseada para Díaz, porque corre el riesgo de que Pedro Sánchez quiera entonces hacer coincidir las generales. Y eso es lo que ella, aseguran sus rivales, menos desea.

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