Sin micrófonos: El “hiperliderazgo” de Sánchez encalla en las Cortes

El termómetro anímico del principal grupo de la Oposición expele falta de ilusión y una inquietante desgana. Al Secretario General le tocaría hacer control de daños. 

Pedro Sánchez, secretario general del PSOE

Pedro Sánchez, secretario general del PSOE (EFE)

  • item no encontrado

Redactor Política Informativos COPE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 06:44

El Congreso de los Diputados es campo apropiado para lanzar mensajes y el primer partido de la oposición se muestra dispuesto a usarlo. Para ello, el Grupo Socialista, con Margarita Robles al frente, dedica los platos fuertes de la sesión de control al Gobierno de forma monográfica a los temas sobre los que pivotan sus pretendidos “diez acuerdos de país”: Pensiones, Educación, Igualdad salarial, Ciencia e Innovación…. Pero, ante el desconcierto de su bancada, la estrategia naufraga, de manera sistemática, en el Hemiciclo.

El PSOE está lejos de lograr hacerse con las portadas de los periódicos que anuncien a bombo y platillo su batería de propuestas. Es más, notan en carne propia la indiferencia de la opinión pública, mientras el protagonismo lo acaparan otros. Los socialistas, como colectividad, van cayendo en la cuenta de la tragedia que supone dejarse comer el espacio, habitualmente a su izquierda y su derecha por Podemos y C's, y de la dificultad de ejercer su papel sin el líder in situ. Y es que Pedro Sánchez goza ahora mismo de un poder plenipotenciario, como apuntaló el último Comité Federal.

Actualmente, el secretario general puede hacer y deshacer a su antojo, tras desactivar los contrapesos tradicionales en el partido. Sin embargo, no puede confrontar en el Congreso ni con el presidente del Gobierno, ni con el resto de portavoces parlamentarios. Y de esa circunstancia se resiente todo el grupo. En ningún caso, Sánchez puede defender personalmente su postura ni las posiciones del partido o los siempre mediáticos cara a cara con Mariano Rajoy o cuando tenga lugar el debate sobre el Estado de la Nación. Una cita que ya temen muchos socialistas.

En principio desde el entorno más cercano al líder socialista aseguran a la Cadena COPE que “Pedro no piensa en ello” y defienden su capacidad de “hacer oposición desde fuera de la Carrera de San Jerónimo”. Al fin y al cabo, añaden las mismas fuentes, “todas las decisiones pasan por él”. Precisamente, una de las quejas más repetidas en el grupo parlamentario es que Pedro Sánchez, principalmente junto a su jefe de gabinete, Juanma Serrano, y la vicesecretaria general, Adriana Lastra, diseñen semanalmente desde Ferraz sus pasos, sin oír la voz de sus diputados, eludiendo gestos de acercamiento personal a la bancada, y ni mucho menos repartir juego.

Sea como sea, el grupo sigue sin entregarse al nuevo equipo de Sánchez y continúa expectante. Salvo los incondicionales próximos a la cúpula y unos cuantos despistados, un gran número de diputados velan armas, con la vista puesta en lo que depararán las urnas de 2019. El hecho es que el bando crítico asoma la cabeza. Ha bastado la pérdida de la batalla con Podemos por liderar la lucha contra la brecha salarial entre hombres y mujeres o el boicot a su propia iniciativa de renta básica de 426 euros para personas sin recursos para que se haya redoblado el disparo de las salvas de advertencia. Los reparos han empezado a vislumbrarse en las reuniones internas en el Congreso, aunque son explícitos en conversaciones de pasillo.

Lo más