Sánchez, a por todas: cesiones, blindajes y agitprop

Orden en La Moncloa de supeditar cualquier contrapoder a la acción del Gobierno.

Pedro Sánchez

 Pedro Sánchez (EFE)

Ricardo Rodríguez
@rrodriguezmaeso

Jefe de Política

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 20 ene 2020

Consciente de su frágil margen parlamentario, maniatado por quienes carecen del menor interés por la estabilidad de España, atado a Unidas Podemos como contraparte de la coalición, Pedro Sánchez impone impronta, dispuesto a exhibir su poder. Cada movimiento del Presidente se ha medido por su eco mediático. Y, desde luego, ha buscado proyectar una imagen ejecutivaFuera de los leales – cada vez más reducidos en número - en torno al jefe de gabinete, Iván Redondo, prebostes socialistas han entendido poco los acontecimientos de los últimos días.

Al más alto nivel del Gobierno fueron pillados a contrapié con la nominación de Dolores Delgado como fiscal general del Estado. Una declaración de intenciones de Sánchez“un salto al vacío”, a ojos de cuadros del PSOE, “la entrada de lleno en una Legislatura de riesgo, a todo o nada”, y bajo la espada de Damocles de un descarrilamiento a la vuelta de la esquina. Y tras el roto de Delgado, mirada para otro lado.... Dientes apretados, incluso malestar, ante la tensión provocada, con defensa oficial a la libertad de expresión y a la crítica de por medio de Pablo Iglesias en su particular choque con el Consejo General del Poder Judicial. Mala cosa para uno de los objetivos prioritarios de Pedro Sánchez: demostrar la viabilidad de la coalición.

A la vista del guirigay armado, el Gabinete tiró de artillería ideológica. Y lo hizo otorgando relevancia absoluta al ejercicio de agitprop contra el “pin parental”pactado por Vox con el PP CS en Murcia. Para muestra, el desembarco de José Luis Ábalos el sábado en la región, pero ya le había dejado listo el barbecho la comparecencia el día anterior de dos ministras flanqueando a la portavoz María Jesús Montero para poner a caldo la iniciativa. Una, Isabel Celáa, desde la perspectiva de la Educación. La otra, Irene Montero, para dar el punto de vista de la Igualdad. Diatribas al servicio igualmente de visualizar la unidad, prietas las huestes, de la coalición.

La Moncloa ya ha negado que la presencia de los socios vaya a ser tónica habitual de las ruedas de prensa posteriores al Consejo de Ministros. No obstante, tanto socialistas como morados, qué duda cabe, combatirán por cuotas de protagonismo en esta cita que representa la herramienta estelar de todo Gobierno. Una certera garantía de foco mediático. ¿Quién podría resistirse a tanto? Tampoco fue el mejor estreno de Montero (Irene). Quedó diluida ante la munición de las titulares del PSOE. Ello para regocijo de Redondo que dejó escapar, sentado en primera fila, medias sonrisas cada vez que quedó evidenciada la ausencia de cintura de la responsable de Igualdad. Demasiadas preguntas sin ninguna respuesta. Pero, claro, Montero no es Iglesias.

De Pablo Iglesias ya se ha encargado Pedro Sánchez. Y no sólo diluyendo su vicepresidencia entre otras tres más. Al mismo tiempo, el traslado de los Consejos de Ministros del viernes a los martes ayudará a tener al líder de Podemos bajo la vigilancia del propio Presidente que va a poder desplazarse con total tranquilidad a los Consejos Europeos, cuya convocatoria ordinaria va habitualmente desde el miércoles por la noche hasta el viernes al mediodía.

La cuadratuRa del círculo, a la postre, para un traslado de día de la cita del Gobierno que va a permitir a Sánchez marcar la agenda política a lo largo de toda la semana, dificultando la labor de las Cortes, del poder Legislativo, so pena de que la Oposición y su labor de control al Ejecutivo quede completamente fuera de juego. Alguna modificación en la dinámica de trabajo parece en ciernesEstá por ver su alcance. No obstante, la orden en La Moncloa ha pasado por supeditar cualquier contrapoder a la acción del Gabinete. Y de fondo, siempre la crisis en Cataluña, con las prisas de Pedro Sánchez por verse con Quim Torra. Fecha y lugar han de saberse, desde luego, en breve.

Sobre la mesa, el entorno presidencial ha andado trabajando con esta misma semana. Se ha llegado a hablar de finales como una posibilidad, toda vez Sánchez preside el Consejo de Ministros este martes y por la tarde retoma su agenda internacional en el Foro de Davos del que regresa el miércoles. El Presidente está interesado en crear un clima idóneo con Torra, ya ha defendido su legitimidad en plena polémica por su inhabilitación, para evitar que el escenario se le pudra hasta el punto de que ERC pueda caer en la tentación de abandonar su condición de costalero. De los de Oriol Junqueras van a depender los PGE, deseados para mediados de año. Esos mismos separatistas, por cierto, han saludado la propuesta de Dolores Delgado, siempre y cuando vire la orientación de la fiscalía.  

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