Sánchez gana una batalla a Iglesias “sin mancharse las manos”

La OPA hostil en el espacio de Podemos animará a buscar la seguridad del PSOE, según los estrategas del Presidente

Sánchez gana una batalla a Iglesias “sin mancharse las manos”

 

Ricardo Rodríguez
@rrodriguezmaeso

Jefe de Política

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 01:15

“Allí donde Iñigo Errejón presente listas implicará un roto para Pablo Iglesias. Allá donde el ex número dos de Podemos eluda competir igualmente lo hará”. Así de contundentes son, según ha sabido la Cadena COPE, los estrategas de Pedro Sánchez a la hora de transmitirle cómo enfocan la irrupción de un nuevo competidor por la izquierda en la contienda electoral. Es decir, los morados se verán afectados en toda España. 

Y es que la operación quirúrgica emprendida por Errejón bajo la premisa general de concurrir únicamente en circunscripciones grandes, de siete o más escaños, se traduce en una OPA hostil a Unidas Podemos, pero sin duda provocará frustración entre detractores de Pablo Iglesias en territorios en los que la papeleta de Más País no sea una opción el 10-N. Un desengaño por las expectativas incumplidas del que también aspira a sacar rédito el PSOE que, evidentemente, da la batalla en cada una de las 52 circunscripciones.

El plan del equipo de Sánchez parece sencillo. Y electoralmente sería bueno para sus intereses sobre el papel: Dejar que su flanco izquierdo se cueza en su propia salsa, que se desangre en una cruenta guerra entre Iglesias y Errejón. Sin forzar la máquina. "Sin mancharnos las manos", en palabras del círculo presidencial. No hace falta. La labor la han empezado a hacer las huestes de uno y otro. “El espectáculo que van a dar es dantesco”, avisan desde el PSOE. Esperar, por tanto, y cosechar. Aún cuando puedan dejarse por el camino media docena de escaños sobre unos cálculos de lograr la meta por encima del 30% de los votos, persuadidos de que, tras el shock del fracaso de la investidura, sus electores defenderán las recientes victorias. Hay dirigentes dudosos. 

La implosión de una formación, en este caso Podemos, siempre es penalizada por el electorado. Y Pedro Sánchez, a todas luces, encantado. En los despachos contiguos al del Presidente en La Moncloa venden calma, sin dejar de analizar el nuevo escenario. Fuera de esos muros, según ha constatado la Cadena COPE, voces socialistas lo fían todo a la campaña y a los “hitos” de octubre. En la encrucijada de una fragmentación del flanco más a la izquierda del PSOE, a sumar al del espacio del centroderecha, Sánchez irá a lo suyo.

El núcleo duro ha hecho de la estabilidad la punta de lanza de su candidatura. Es decir, presentarlo ante la llamada “Mayoría Cautelosa” como el antídoto al frente de un Gobierno que abra una Legislatura completa, de cuatro años. Extremo éste, de creer a cercanos, convertido en obsesión de Pedro Sánchez. Cuentan además con su condición de Presidente como activo frente al resto de contendientes. De hecho, Sánchez cumplimentará su agenda institucional con actos de partido a lo largo y ancho del país. Sólo en esta primera semana de septiembre pisa seis comunidades autónomas.

A partir de aquí, mes y medio de frenética actividad, por medio una sentencia del procés que sacudirá a la opinión pública, disparará tensiones y provocará significativos trasvases del electorado y la cúpula de Sánchez convencida de que el “voto útil” caerá por su propio peso al zurrón del PSOE. A la postre, y así se oyó a puerta cerrada como uno de los mensajes fuerza en el Comité Federal este pasado fin de semana: “Los únicos que “podemos” hacer “más país” somos los socialistas”. 

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