SIN MICRÓFONOS | Ferraz planea unas andaluzas cargadas de simbolismo

Susana Díaz se guarda sus cartas, pero la sede central del PSOE tiene señalado en rojo el 28 de octubre. Una convocatoria anticipada de las elecciones en Andalucía para esa fecha coincidiría con el aniversario del histórico triunfo de Felipe González en 1982

Reunión Pedro Sánchez y Susana Díaz

Pedro Sánchez y Susana Díaz  EFE

Ricardo Rodríguez @rrodriguezmaeso

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 00:37

El 28 de octubre ha sido señalado en rojo en la calle Ferraz. Es la fecha barajada por el propio entorno de Pedro Sánchez para las elecciones en Andalucía. El adelanto de los comicios por parte de Susana Díaz ha sido una hipótesis largamente barajada, aun cuando siempre ha defendido la necesidad de completar su actual mandato hasta el próximo marzo. Lo hacía de nuevo este lunes la presidenta de la Junta en su comparecencia posterior a la reunión con el presidente del Gobierno: “Mi voluntad es agotar la Legislatura, pero no depende sólo de mí”.

Díaz parece lista para justificar más pronto que tarde el cambio de decisión, cargándolo sobre las espaldas de sus hasta ahora socios de Ciudadanos. Un relato que calca la situación vivida en 2015, cuando actuó de manera similar, en aquella ocasión con IU. Una anticipación de 4 meses parece carente de relevancia pero puede evitar problemas sobrevenidos para las aspiraciones socialistas de ocupar el Palacio de San Telmo sin variaciones.

Díaz dirige su propia estrategia, pero lo lógico es que la cuadre con la agenda del PSOE a nivel nacional, sobre todo ante la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa. Al fin y al cabo, las andaluzas serán la primera del ciclo electoral en las que el socialismo medirá su fuerza, en una región estratégica para sus intereses, a la espera de las municipales, autonómicas y europeas de 2019, sin descartar tampoco generales.

De ahí que el cuartel general de los socialistas en Madrid baraje el 28-O, una fecha más que simbólica, porque ese último domingo de octubre se cumplirán 36 años del triunfo de Felipe González en 1982, cuando logró la mayoría absoluta con 202 diputados y más de 10 millones de votos. El objetivo estaría claro: Combinar pasado – la reivindicación de logros bajo los mandatos de González – y futuro con el empuje de Susana Díaz y, en sus manos, el “oxígeno” de 500 millones de euros en materia de flexibilización de los objetivos de déficit negociados con Pedro Sánchez, además de diversos compromisos en inversiones en unos futuribles Presupuestos Generales del Estado para 2019.

El PSOE ha visto engrandecidas sus opciones ante un PP roto en Andalucía con el recién confirmado como candidato, Juan Manuel Moreno Bonilla, habiéndose dejado todos los pelos en la gatera a favor de Soraya Sáenz de Santamaría frente a Pablo Casado. Tanto es así que Susana Díaz careció de empacho en mofarse del presidente de los populares andaluces. “Yo podría decir que el PP ha perdido las primarias en Andalucía, o hurgar en la herida, pero no lo voy a hacer. No me sale. No lo voy a hacer”, incidía con media sonrisa la presidenta.

En el guión para el adelanto electoral sigue presente además el juicio por el caso ERE, que tiene sentados en el banquillos a los ex presidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán y, con ellos, al mismo PSOE-A de la que es legataria Susana Díaz. A la presidenta de la Junta de Andalucía también le conviene precipitar acontecimientos para evitar que un hipotético fallo de los tribunales pudiese interferir en su campaña electoral. Una campaña que, de cumplirse el vaticinio de la sede de Ferraz, irá a caballo entre dos tiempos.

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