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El PSOE y EH Bildu: de "línea roja" a aliado formal desde la coalición con Podemos

El 'sí' de la formación abertzale a los Presupuestos Generales del Estado es el último episodio de una asociación con el Gobierno que no deja de repetirse en 2020

El PSOE y EH Bildu: de línea roja a aliado formal desde la coalición con Podemos

BILDU

Millán Cámara

Redactor de COPE

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 18:44

¿Podemos aceptar que una fuerza esté en el Parlamento pero no normalizar su actuación? Tenemos que valorarlo, porque quien ha ganado ha sido la democracia”. El sentir del ministro de Transportes, José Luis Ábalos, es el de todo el Gobierno. El nuevo PSOE ha derrotado al viejo y ahora se jacta de hacer lo que años atrás hubiera sido impensable: pactar con EH Bildu, la formación abanderada de la izquierda abertzale que es heredera de Batasuna y de la corriente política que veía con buenos ojos a ETA.

El partido vasco no deja de ganar enteros como socio del Ejecutivo de coalición entre los socialistas y Unidas Podemos, ahora gracias a los Presupuestos Generales del Estado. El acuerdo con Bildu para sacar adelante las cuentas públicas parece desplazar a Ciudananos y vuelve a poner de relieve las alianzas discutibles que se busca Pedro Sánchez. Esta en concreto (más allá de la sintonía también existente con ERC y PNV, entre otros) ni siquiera es bien vista por los barones de su propio partido (Vara, Page, Lambán, Susana Díaz...). Algo que no parece preocupar en exceso en Moncloa.

Más que nada, porque no es la primera vez en la que el Gobierno y Bildu están en el mismo barco. La situación se ha vuelto recurrente en los últimos meses, y en las filas vascas ya hablan de ir a Madrid “a tumbar definitivamente ese régimen en favor de las mayorías y de los pueblos” (Arkaitz Rodríguez). Estos son otros episodios en los que se basa ese empoderamiento creciente.

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La política de acercamiento de los presos etarras

Esta misma semana, otros cinco presos de ETA (entre ellos, dos condenados por el asesinato de Alberto Jiménez-Becerril y su mujer) han sido acercados a cárceles más próximas al País Vasco. Desde que Pedro Sánchez es presidente, se han producido casi un centenar de acercamientos (93), como ha denunciado la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). También se han concedido 14 progresiones de grado.

El pacto para derogar la reforma laboral de Rajoy

El pasado 20 de mayo, el PSOE estampó su firma en un documento junto a Bildu por primera vez. Entonces, el Gobierno se comprometió a acabar de forma íntegra con la reforma laboral que el PP impulsó en 2012 a través de un pacto con este partido. La derogación debía “ser efectiva antes de finalizar las medidas extraordinarias por el covid-19”, y también hubo un compromiso para lograr “mayor capacidad de gasto en políticas públicas”.



El manifiesto en favor de la democracia

A finales de octubre, y con motivo de la moción de censura fallida de Vox, el PSOE y Podemos firmaron un documento junto a Bildu, PNV, ERC, JxCAT, CUP, Más País, Compromís y BNG. Lo hicieron para “reafirmar” el “compromiso con los derechos humanos, la democracia, la justicia social y la igualdad”. Fue a raíz de “los discursos racistas, xenófobos, machistas” de “la extrema derecha y derecha extrema”, con el propósito de censurar “actitudes radicales e intolerantes”.



Una alianza también local

En este sentido, destaca el preacuerdo sobre los Presupuestos Generales de Navarra que alcanzaron el PSOE y Bildu a principios de año. El pacto acabará de cerrarse “esta misma semana”, en palabras de la portavoz de los segundos en el Parlamento Navarro, Bakartxo Ruiz.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias

Las hostilidades que cesaron

El entendimiento del PSOE con Bildu no existía en absoluto tiempo atrás. En 2015, Pedro Sánchez declaró en una entrevista para Navarra TV: “Con Bildu no vamos a pactar. Si quiere se lo repito cinco veces o 20. Con Bildu, se lo repito, no vamos a pactar”.



En 2016, Sánchez se reafirmó en su postura durante uno de los habituales plenos celebrados en el Congreso de los Diputados. Entonces, afirmó que no permitiría que la gobernabilidad de España descansara en los partidos independentistas o que “querían romper España”. Para añadir después: “Lo he dicho en público y en privado. Y lo digo aquí para que conste en acta”.

Tres años después, y ya como presidente del Gobierno, Sánchez seguía esgrimiendo un mensaje totalmente alejado de Bildu: “El Partido Socialista de Navarra y el Partido Socialista Obrero Español tenemos la misma posición: con Bildu no se acuerda nada”.



No era el único integrante del Ejecutivo que defendía esa postura. “EH Bildu no es socio de gobierno para el PSOE en ninguna de sus formas […] El PSOE no cuenta con Bildu ni ahora ni en ninguna forma de concertación de gobierno”, decía la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, también por aquel entonces.

“Los socialistas somos gente de fiar y todo el mundo sabe con nosotros a qué se puede atener y cuáles son los principios y las líneas que no pasamos. Tenemos una línea roja que todo el mundo conoce”, fue otra de las sentencias de Calvo al respecto el año pasado (y por estas fechas). Todas estas declaraciones cayeron después en saco roto para un Gobierno cuyo vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, considera a Arnaldo Otegi un “hombre de paz”.

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