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Un informe encargado por Ruanda señala a Francia por "no hacer nada para detener" el genocidio contra tutsi

Europa Press

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 20 abr 2021

Un informe encargado por el Gobierno de Ruanda y elaborado por un bufete estadounidense, Levy Firestone Muse, señala a Francia por "no hacer nada para detener" el genocidio perpetrado en el país africano en 1994 y atribuye a París "una responsabilidad significativa" en el mismo.

En concreto, señala que Francia mantuvo su "apoyo incondicional" a sus aliados pese a saber que se estaban preparando masacres en un documento de 600 páginas que incluso considera a París "colaborador" del régimen extremista hutu que orquestó la muerte de unas 800.000 personas, la mayoría tutsis.

Para la elaboración del informe se han manejado millones de documentos y testimonios de más de 250 testigos presenciales. Sin embargo, no ha hallado pruebas de que funcionarios o personal francés participara directamente en los asesinatos.

Explica que en los años anteriores al genocidio, "funcionarios franceses armaron, asesoraron, entrenaron, equiparon y protegieron al Gobierno ruandés e ignoraron la deshumanización del régimen de (el presidente ruandés Juvenal) Habyarimana que buscaba la destrucción y asesinato de tutsis en Ruanda".

Además, las autoridades francesas defendían "los intereses de Francia, en particular el refuerzo y la expansión de su poder e influencia en África" hasta el punto que en abril y mayo de 1994, en el punto álgido del genocidio, las autoridades francesas "no hicieron nada para detener" las masacres.

"El encubrimiento continúa incluso en el presente", asegura el informe encargado por el Gobierno ruandés, ya que sostiene que las autoridades francesas se han negado a colaborar con la investigación y a entregar documentos clave relacionados con la misma.

El mes pasado un informe de historiadores encargado por el presidente francés, Emmanuel Macron, reconoce cierta "ceguera" e "indiferencia" francesa ante lo que pasaba en Ruanda. La investigación señala que si bien existe una "responsabilidad abrumadora" e "intelectual" de París, no así "complicidad", como sí señala el informe publicado este lunes.

Tras la publicación de ambos informes, el ministro de Asuntos Exteriores ruandés, Vincent Biruta, ha asegurado que su país está dispuesto a iniciar "una nueva relación" con Francia.

"Puede que lo más importante de este proceso es que las dos comisiones han analizado los hechos históricos, los archivos disponibles y han llegado a una conclusión común sobre el pasado. Desde ahí podemos construir una relación fuerte", ha indicado.

Alrededor de 800.000 ruandeses, la inmensa mayoría de ellos tutsis y hutus moderados, fueron asesinados por extremistas hutu durante cerca de tres meses en 1994. A día de hoy todavía se están descubriendo fosas comunes, especialmente desde que los condenados que han cumplido sus penas han aportado información sobre el lugar en el que enterraron o abandonaron a sus víctimas.

Las raíces del conflicto entre hutus y tutsis se remontan varias generaciones pero el genocidio se desató tras la muerte del presidente Juvenal Habyarimana, víctima del derribo de su avión presidencial --en el que también viajaba el presidente de Burundi, Cyprien Ntaryamira-- con un misil el 6 de abril de 1994.

Tras la muerte del mandatario, la milicia Interahamwe lanzó una campaña de ejecuciones que se prolongó durante 100 días, en muchas ocasiones despedazando a sus víctimas en sus casas, en iglesias, estadios de fútbol o en barricadas.

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