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Histórico fracaso de Sánchez: sólo logra el apoyo del PRC en su segunda investidura fallida

El líder socialista se convierte en el único candidato de la etapa democrática cuya investidura ha sido rechazada dos veces

Histórico fracaso de Sánchez: sólo logra el apoyo del PRC en su segunda investidura fallida

COPE.ES / AGENCIAS

Tiempo de lectura: 6'Actualizado 18:01

Fracaso de Pedro Sánchez. Tres meses después de las elecciones, el candidato socialista sólo ha conseguido el apoyo del partido regionalista cántabro para su investidura además del de su propio grupo parlamentario. La estrategia de aguante y de persecución para la abstención del centro-derecha ha llevado al líder del PSOE a convertirse en el único candidato de la etapa democrática cuya investidura ha sido rechazada dos veces. La primera fue en 2016, cuando se presentó de la mano de Albert Rivera. El voto en contra de Podemos echó entonces por tierra la propuesta para arrebatarle la presidencia de Rajoy. En esta ocasión, la abstención del partido de Iglesias también ha impedido sumar más "síes" que "noes". 

Sánchez sólo ha contado con 124 votos a favor, los 123 de su propio grupo y el del PRC. Unidas Podemos, ERC, Bildu, PNV y Compromís se han abstenido (67) y, tal como se esperaba, PP, Cs, Vox, JxCat, Navarra Suma y Coalición Canaria han votado en contra (155). 

EXTREMA DUREZA DE SÁNCHEZ CONTRA IGLESIAS

Sánchez ha aprovechado su intervención de este jueves para culpabilizar a Iglesias del fracaso de su investidura. Ha criticado al líder Unidas Podemos por el rechazo a las ofertas consecutivas que le han hecho los socialistas en los últimos días para conseguir el acuerdo. Y en concreto le ha afeado que considere "una humillación" la última de las propuestas, que incluía una vicepresidencia y tres ministerios de "hondo alcance social".  Le ha preguntado así si considera humillante para Podemos ser vicepresidente de derechos sociales, ser ministro de Sanidad y Consumo de un Gobierno de España, ser ministro de Vivienda o de Igualdad.  

"Puede que no sea lo que usted deseaba, señor Iglesias, pero le hemos hecho una propuesta honesta, correcta y sensata", ha añadido. Pero además, ha insistido en que su oferta es "más que razonable" teniendo en cuenta que en Unidas Podemos, "por su juventud, no hay experiencia alguna de gestión a nivel estatal" y los Gobiernos tienen que ser "compactos". Y tras recalcar que como presidente debe garantizar que su equipo, aunque sea plural y diverso, marche en "una única dirección", ha explicado a Iglesias que no se puede poner el departamento de Hacienda y buena parte del dinero público "en manos de gente que nunca ha gestionado un presupuesto".

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El presidente en funciones ha insistido en que Unidas Podemos solo quería entrar en el Gobierno "para controlarlo" porque nunca se preocupó por dialogar el programa y porque entre otras cosas el partido morado reclamaba competencias y ministerios que habrían agrupado el 80 por ciento del gasto social.  Para Sánchez, "entre fuerzas de izquierda" la investidura "debería haber estado garantizada desde el primer momento" porque el resultado "dejaba claro que los ciudadanos querían un gobierno encabezado por el PSOE". Sánchez ha defendido que su obligación es conformar un Gobierno "coherente y cohesionado" y "no dos gobiernos en uno" como pretende Unidas Podemos.  "Si tengo que formar un gobierno a sabiendas de que no será útil a mi país, entonces está en lo cierto. No seré presidente ahora" ha dicho Sánchez a Iglesias, quien desde su escaño no paraba de mover la cabeza en gesto de negación. Sánchez ha insistido además en que ha "renunciado a cosas muy valiosas" para intentar el acuerdo con Podemos, pero si Iglesias le pretende obligar a elegir entre ser presidente de un Gobierno que no cree que sirva a España o sus convicciones elige sus convicciones.  "¿De qué sirve una izquierda que pierde incluso cuando gana?", se ha preguntado el candidato, quien ha apelado a la izquierda útil, "que cambia las cosas" y ha lamentado que Iglesias tenga intención de volver a bloquear un Gobierno progresista como hizo en 2016. "¿Va a volver a hacerlo señor Iglesias?", ha lamentado.

IGLESIAS RENUNCIA A LA CARTERA DE TRABAJO DESDE LA TRIBUNA

En un intento de exprimir la negociación hasta el final, Iglesias ha lanzado desde la tribuna del Congreso de los Diputados una última oferta al PSOE para conformar un Gobierno de coalición y ha anunciado su disposición a renunciar al Ministerio de Trabajo si, a cambio, su formación ostenta las competencias sobre políticas activas de empleo.Unas competencias que en realidad están transferidas a las comunidades autónomas, que son las que tienen que ejecutarlas, aunque sea el Estado quien les transfiere el dinero. Este desliz ha sido aprovechado por Adriana Lastra para avergonzar al líder de Unidas Podemos. "Quiere conducir un coche sin saber siquiera dónde está el volante. ¿Quiere ustedes dirigir el Ministerio de Trabajo sin saber cuáles son la competencias?", le ha preguntado.

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A juicio de Iglesias, el acuerdo no ha sido posible porque es "muy difícil" negociar en 48 horas lo que "no se ha querido negociar en 80 días", fiándolo todo a un pacto "a contra reloj" y con la vista puesta en los medios de comunicación. "Las cosas no se hacen así", ha reprochado.

En este sentido, el líder de Podemos ha acusado a la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, de haber filtrado a la prensa un documento de Podemos en el que sus reclamaciones se tachaban de "exigencias" en vez de "propuestas". "Una negociación de Gobierno merece al menos no ser cutre", ha pedido, antes de repasar algunas de las peticiones del partido morado durante la negociación y subrayar su renuncia a formar parte de ese Gobierno de coalición si era el obstáculo para el acuerdo. Según ha defendido, Podemos solo pidió que se garanticen los derechos sociales recogidos en la Constitución y no sean "papel mojado", renunció a ocupar ministerios de Estado y también asumió el "liderazgo" del PSOE en el desafío independentista de Cataluña. "Pedimos políticas, no sillones", ha aseverado. En cualquier caso, ha vuelto a "tender la mano" a Sánchez para que "no lleve a los españoles a elecciones" y le ha pedido que negocie con su partido "desde el respeto", reprochándole no haberlo hecho así durante las últimas semanas.

ATAQUE DE LA OPOSICIÓN

PP, Ciudadanos y Vox han aprovechado también sus respectivas intervenciones para cargar contra Sánchez. El líder del PP, Pablo Casado, ha denunciado el "espectáculo bochornoso" que han protagonizado PSOE y Unidas Podemos estos días, sometiendo a España a un "zoco de vanidades" que los españoles "no merecen", en una "encarnizada lucha de poder" en la que solo importan los "cargos" y las "prebendas". Además, ha avisado a Pedro Sánchez de que su posición "no es tan sólida como quiere hacer creer sino mucho más frágil de lo que piensa".

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El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha recalcado este jueves al presidente del Gobierno y candidato socialista, Pedro Sánchez, que España "no es un botín a repartirse" y ha defendido que el ego es el que ha impedido que haya podido llevar adelante su "plan". "Porque el 'plan Sánchez' era esto: llegar al final y repartirse el botín, pero la banda no se ha puesto de acuerdo en cómo repartírselo", ha constatado el líder de la formación naranja durante su discurso en el Pleno de investidura.

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Por último, el presidente de Vox, Santiago Abascal ha asegurado que el secretario general de Podemos, Pablo Iglesia, "sólo riñe al que quieren que sea su empelado porque no les ha preparado a tiempo sus poltronas, sus bicocas y sus despachos". "Estos días han protagonizado una riña que no es verdad. No discuten ustedes de política, en eso están de acuerdo. Incluso hay complicidad", ha señalado Abascal durante si intervención en el Pleno de investidura. 

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¿Y AHORA QUÉ?

Tras fracasar la investidura de Sánchez, el artículo 99.5 de la Constitución establece que, "si transcurrido el plazo de dos meses desde la primera votación de investidura ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones, con el refrendo del presidente del Congreso". Es decir, cualquier candidato podría presentarse a la investidura si logra la confianza del Rey. Si Sánchez no quiere volver a presentarse o fracasa de nuevo, España se verá abocada a unas cuartas elecciones generales en cuatro años. 

El plazo de dos meses comenzó a correr el pasado martes cuando tuvo lugar la primera votación de investidura. Si no sale investido tendrá dos meses, hasta el 23 de septiembre, para lograr una alternativa viable. Si pasa ese plazo sin ser nombrado presidente se convocarían elecciones 47 días después, por lo que el 10 de noviembre tendríamos otras elecciones generales. La campaña electoral sería de solo ocho días. Estaríamos, por tanto, ante una campaña electoral exprés que arrancaría en cuanto comience el viernes 1 de noviembre, en pleno Puente de Todos los Santos. Sería así una campaña electoral muy concentrada entre el lunes 4 de noviembre y el cierre de campaña del viernes 8 de noviembre.

 A tenor de lo dicho por los representantes políticos durante estos días de investidura, ningún partido contempla entre sus prioridades la repetición de los comicios. Sin embargo, es una opción plausible porque en el PSOE han destacado que Sánchez deja de ser este jueves candidato, así que han eludido avanzar qué hará en próximas fechas, en concreto llegado septiembre. Unidas Podemos, a través de su portavoz adjunta, Ione Belarra, ha destacado que en su formación no renuncian a intentar una nueva negociación.

Es lo que desean otros partidos como el PNV y Compromís, si bien el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, ha dejado claro que en septiembre la situación será más complicada por la cercanía de la sentencia del juicio del "procés".

 
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